Reflexiones 2.0

A las Personas que están sufriendo la pérdida de seres queridos y se sienten solas.

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El Padrino d’Abaix era natural de la Vall de Sóller. (fuente imagen:visitsoller.com)

Hoy se ha ido un miembro de la familia.

Nosotros le llamábamos Es Padrino d’Abaix, el Padrino de abajo (EPD. Le llamábamos así porque vivía en la planta baja en el mismo edificio de mis abuelos paternos (EPD’n). Residente en la preciosa Vall de Sóller, humilde y gentilhome, nos deja una persona fuerte e inteligente. 87 años. Podría haber vivido más. Ahí lo dejo. Y tras otros acontecimientos consistentes en las pérdidas diarias que sufre la ciudadanía de los países afectados por este maldito virus, hoy era mi deseo dedicar a las personas que se quedan, a las que tienen ahora el disgusto en el alma y las carnes, un post en un tono distinto.

No tendría sentido mantener el mismo volumen de entusiasmo que puedes dirigir a personas cuyo único objetivo es sobrellevar el confinamiento porque sean jóvenes, de mediana edad o personas mayores muy en forma que resisten lejos del peligro. Así que hoy, con todo el respeto, si me lo permitiis, no aportaré ninguna nota de humor ni de ironía. Se trata de un homenaje a su muy comprensible calvario.

Intentar pasar estos días unidos si tienen la ocasión de convivir en un mismo espacio.

Igual no son necesarias muchas palabras y el silencio en compañía pueda ser una terapia adecuada si la mirada al pasado por nostalgia agarrara de liso algún mal recuerdo que no aportaría nada y menos ahora. Sugeriría sencillamente un acompañamiento y las palabras justas: ser, estar, acompañar, mirar, empatizar. Palabras que lejos de la euforia, llaman a sobrellevar el duelo el día D y los siguientes más inmediatos. Si están solos, o solos y en cuarentena, con disgusto añadido de pérdida, urgente e inmediato apoyo incondicional de la familia vía cualquier medio disponible a ser posible, visual. Si es posible contactar con un terapeuta y tener cerca dentro de lo que las circunstancias permiten, a familia, amigos y esa ayuda profesional. Gestionar el duelo adecuadamente es vital para poder continuar.

En la siguiente imagen encontrarán un teléfono de ayuda a las personas que padecen ansiedad debido a esta situación. Cada Comunidad Autónoma tiene su propio servicio. Les adjunto el teléfono y mail del servicio de atención de la Universitat de les Illes Balears:

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Esa imagen ofrece un servicio telefónico de atención a personas que padecen cuadros de ansiedad y/o han sufrido pérdidas.

Nuestros mayores basan su consistencia de vida en un hilo maestro entre disfrutar el momento  y la capacidad para valorar las cosas pequeñas.

De hecho muchos de ellos diríase casi que tienen la fuerza y la capacidad para decidir el momento en que dicen hasta aquí o de llegar a edades muy avanzadas con el aura prodigiosa del que resiste como un/a titán.

Nosotros andamos muy ocupados con el estrés que nos genera el trabajo, la dificultad para filtrar la ingente cantidad de información que nos llega, sobre cualquier ámbito.

Por no hablar de nuestros proyectos de vida y la impronta de lo inmediato. Así que si se trata de matrimonios bien avenidos y con mucha historia la superación del trance es mucho más complejo, de manera que el mensaje que le puedas lanzar a un joven y a una persona de mediana edad debe ser efectivo y ajustado, pero no pasado de vueltas. Igualmente de personas que han enviudado hace poco o este parón les trae con mayor peso el recuerdo. Es un ritmo de vida distinto. No lo olvidemos; es muy probable que ellos/as estén más preparadas/os que nosotros. Vivieron una guerra, algunos dos. Jugaron al parchís a la luz de una vela.

¿Qué diremos de aquellos que sobrevivieron a la Posguerra y a las visitas nocturnas de los alguaciles?

Algunos tuvieron que emigrar, correr riesgos, vivir sin corriente y tal vez, ni agua, solos, escondidos en un sótano o algún zulo de una masía que les guardaba.

A nivel de moral están de largo más capacitados que nosotros para capear moralmente el temporal, aunque cambien las formas y los tiempos, somos condición humana y los sabios lo son por algo. No sabrán de internet, ni de redes sociales, pero de supervivencia un rato largo. Se puede afirmar porque resistimos porque aun no nos han quitado todos los juguetes.

¿Cuántas veces  hemos oído a nuestros abuelos decir: vendrá otra guerra?

En cierto modo lo es. Podría ser peor. Insisto: tenemos internet, Netflix y HBO, agua, corriente y gas. Los establecimientos autorizados tienen abastecimiento y por lo que he visto, ya no hay aglomeraciones. Salvo cuatro imprudentes que aún no se han enterado de la gravedad del asunto, el resto sigue las normas. A partir de ahora se tratará de guerras biológicas y ataques a las economías de los países que las circunstancias convengan en llamar enemigo para debilitar su moneda y dominar los mercados. De todo esto se predicarán estudios en todos los ámbitos de las ciencias. En ellos se escribirá que los cobayas de la sociedad digital resistieron, aunque todos sabemos por qué.

A nosotros, personas de a pié, todo esto nos sobrepasa

Y a todo lo más que podemos aspirar es a realizar hipótesis premonitorias. Ya te lo digo. Saben que si eso nos ayuda a soltar adrenalina evita colapso emocional. La curva sube, se templa y desciende. Hacemos la rabieta con cuatro amigos y luego vuelve la calma y nos reequilibramos. Recordad que para estos temas están Año Cero y el Bueno de Íker Jiménez, con Cuarto Milenio. Ambos programas con sus expertos, nos llevan más lejos de lo que la prensa convencional alcanza. Dejemos que otros hablen del tema. Posiblemente el tiempo dedicado a ponernos malos saturándonos de información, podamos invertirlo en otros menesteres más al alcance de la mano.

Todo está estudiado.

Si quisieran que esto fuera a más, ya estaríamos atrincherados como nuestros mayores recuerdan, sin nada y buscando ponernos a cobro. Recordadlo a la hora de protestar cuando habléis con ellos/as. Cuando has visto tres o cuatro vídeos espectaculares llenos de teorías conspiratorias te acabas cansando. Entonces reconectas con lo inmediato y dices: voy a llamar a un buen amigo y a la familia, leer, ver la tele, navegar por internet o a teletrabajar, que eso sí depende de nosotros.

Quien nos lo iba a decir, enfrascados en nuestra acelerada y emocionante realidad.

Retenidos en casa, de repente todo se detiene y no nos queda otra que reactivar mecanismos que teníamos oxidados: la comprensión, la amplitud del miras, la transgresión moral sobre lo material, ordenar cuentas pendientes, mirar hacia el futuro, pedir perdón, aprender a priorizar y hacernos propósitos. En definitiva, aprovechar este lapso de contención para que como cité en un artículo de este blog, nuestra mente mantenga una luz que rebase los muros mediante la proyección mental. No dejarse prender en exceso por el pasado, centrarnos en aquello que nos apasiona, mantener el contacto humano en lo posible y lo que las circunstancias permiten y evitar derivar hacia la histeria. Esto se regulará. Tiempo al tiempo.

El milagro de la resistencia de las personas mayores.

Pues bien, imaginad. ¿Qué le puedes decir a una persona mayor cuyo pasado pesa más que su futuro?A veces poca cosa. Hablar con ellos, mostrarles respeto, escuchar sus historias. Un abuelo/a, cuyo cuerpo se aguanta porque los vínculos y sentirse con deberes e incentivos los moviliza a edades inimaginables. Aún con lo que acontece y estar algunos solos, se plantean resistir y lo hacen. Otros sumaron al peso de su avanzada edad y su falta de indulgencia con viejas heridas esta circunstancia y como el Padrino d’abaix, nos han dejado.

Al final llegar a una edad avanzada es una carrera selectiva en la que juegan factores que dependen de nosotros y otros no tanto, o de plano, nada. Si mi abuelo materno hubiera vivido a día de hoy tendría cien años. Tuvo que hacer una apnea en la batalla del Ebro a pleno invierno. Sufrió de neumonía. A día de hoy posiblemente hubiera sido la circunstancia actual.

Todo mi respeto y ánimo. Esto pasará.

Recuerden si están o se sienten solos, no duden en llamar a alguien y tirar de todo cuanto recurso distraiga: internet si tienen línea, hablar con sus cuidadores, leer libros o revistas y descansar. Mantengan a ser posible toda la luz exterior natural durante el día, que la interior y lo sé, la conservan. Han vivido cosas peores. Quienes debemos aprender de ustedes, somos nosotros los más jóvenes.

Si sienten que la soledad y la ansiedad son difíciles o muy difíciles de spbrellevar, no duden en llamar a este número/mail: 971 17-13-67 / tsalutib@gmail.com

Un abrazo muy fuerte, a nuestros Mayores. Cúidense. Todo pasará.

Por respeto y en homenaje hoy no pondré ningún hashtag en mis publicaciones.

Con cariño.

Tony

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