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¿Cómo organizar Google Classroom para tener velocidad? (I) Panorama de realidad.

¡Un saludo colegas de la profesión docente!

Nos hallamos ante un marco complejo que ha cambiado sin solución de continuidad la forma de asimilar una parte de nuestro trabajo. Aunque su naturaleza es eminentemente presencial en Educación Infantil, Primaria y ESO, todo parece apuntar a que el sistema vía plataformas, teletrabajo, #homeschooling o como diantre se le quiera llamar, irá siendo una constante en nuestro modus operandi. Así será en una facción parcial en la relación escuela-alumnado-familia. Como dice un buen amigo, renunciar a ciertos progresos una vez se demuestra que funcionan, es como jugar a fútbol descalzo cuando los demás juegan con zapatillas con tacos.

Esta nueva coyuntura ofrece un panorama dual y sensible:

1-Aspecto negativo: si no se establecen unas rutinas y unos horarios para la gestión, atención y comunicación es un sistema eminentemente invasivo y cuando un compañero, por el motivo que sea, está conectado las 24 horas del día, porque contesta a la hora que sea una batería de mensajes sienta un precedente crítico que arrastra al resto.

Idea central: es preciso establecer formalmente y desde el principio horarios de atención e instrucciones para que las familias comprendan la operativa y se establezca un buen feedback. Estamos en casa, pero continuamos trabajando.

No se trata de trabajar más, por el mero hecho de dedicar volumen, sino de trabajar con eficiencia.

Algunos compañeros a nivel nacional me lo han comentado. Aun habiendo consignado los trabajos a realizar antes de «marchar» de vacaciones de Semana Santa, se continuaban recibiendo e-mails. Sólo digo una cosa al respecto y es que:

1- En nombre de las situaciones excepcionales se ponen en tela de juicio los derechos. Y como ya se sabe, los derechos son difíciles de ganar y muy fáciles de perder.

2-El confinamiento da para muchas actividades más que para sumergirse en el trabajo. No al menos en la vertiente que implica al resto y se refleja en el sentimiento de una presión añadida de tener que responder a esos mails cuando oficialmente ese tiempo nos corresponde. No por ello somos insolidarios.

2-Aspecto positivo: cuando hayamos superado el confinamiento, si es que no surge otro brote tras el otoño, este sistema nos permitirá triangular interesantes líneas de acción en el desarrollo de la competencia en la búsqueda, selección y elaboración de la información mediante la investigación online.

¡Vamos al meollo!

¿Por dónde empezamos?

Tenemos ante nosotros, un triángulo operativo:

El conjunto ofrece una plataforma muy interesante que cruza en la relación operativa la nave nodriza Google Classroom y sus apoyos Google Drive (Espacio de logística de carpetas y archivos) y gmail (el email como sistema de avisos de recepción de solicitud de consultas públicas o privadas y de entrega de trabajos). Veamos de entrada cómo actúa cada plataforma en la relación:

Google classroom: pizarra digital donde se establece un enclave operativo que puede albergar desde un área, grupo, nivel, etapa o incluso, un centro escolar completo. Cuanto más extenso sea el enclave, más organizado es preciso que esté desde el principio.

El profesorado puede anunciar las tareas a realizar, calendarizarlas, evaluarlas, atender a consultas, hacer notas públicas, privadas, distinguir las clases por colores y finalmente hacer una recogida de trabajos, o devolverlos, si estos estuvieran incompletos o hubiera que realizar alguna corrección, para proceder a depositarlos finalmente en Google Drive.

¿Qué puntos es necesario acordar a nivel organizativo?

1-Establecer el esquema dentro del conjunto de las diferentes aulas,

2-Cómo se distribuye el trabajo entre los compañeros si la gestión se hace por niveles o por grupos o etapa.

3- Y ahí viene el aspecto crítcico:

¿Cómo se organizan las carpetas en el almacén?.

La conclusión y por extraño que parezca, es que en pleno siglo XXI se continua confundiendo archivo con carpeta. Eso por parte de docentes veteranos tiene un pase, pero no entre jóvenes que van de estrella por los centros escolares y creen que han visto un extraterrestre cuando les hablas de SEO, de background o backdoor de la página.

En este punto, la organización de archivos y carpetas es donde el sistema triunfa o fracasa estrepitosamente y no depende de las familias, sino de nosotros.

Ahí entra, redoble de tambores…¡Google Drive!

que es donde se crerará la posibilidad, nada menos, de establecer si vamos a tener una respuesta rápida, o por contra, nos vamos a perder sin remedio dentro de una maraña de trabajos mezclados sin criterio de clasificción alguno, a medida que transcurran las semanas.

GMAIL, un correo muy eficiente pero que tiene su handicap. También depende de nosotros ser rápidos en su manejo porque desde el momento que se da la voz de ya, y por más que filtres en los ajustes, si quieres recibir todas las notificaciones, al final le tienes que dar a todas las opciones. Enseguida te ofrezco un truco para ser rápidos en la gestión de mensajes.

Gmail es el recurso alternativo a Google Classroom para aquel alumnado que no pueda acceder y reciba las tareas vía mail y gire la entrega mediante una foto, que igualmente volcaremos en la carpeta final de entregas por semanas.

La clave de una respuesta rápida en Gmail. una vez las carpetas de Google Drive están estructuradas en un esquema viable y funcional, reside en cómo organizas la rutina para atender los mensajes de las familias y proceder a contestar una consulta, recibir, devolver y comunicar una evaluación. Apenas te levantes el lunes y sin exagerar encuentras más de 300 e-mails y nada, que te dan ganas de…¡Stop! No problem…

¡Un truco rápido!

Consiste en borrar todos los e-mails que no entran en tu área de actividad y respuesta y lueeeego…atender con calma y serenidad a las diferentes comunicaciones: corrección, evaluación y volcado de trabajos entregados por áreas en la carpeta correspondiente que hayas habilitado en Google Drive.

Esta rutina selectiva se puede escalonar, sobretodo para los días más intensos que son los lunes, cuando se notifican las tareas nuevas y se reciben a evaluación las correspondientes a la semana anterior.

Si este triángulo Google Classroom-Google Drive-gmail se apoya en un blog del tipo blogger (familia Google), o WordPress, más recomendable por sus formatos, widgets y plugins, no estaría de más adjuntar como automatismo un enlace a la entrada creada para el anuncio de tareas para esa semana al blog/web del centro en las respuestas del profesorado a los mails enviados por las familias que no tienen posibilidad de acceder al classroom. Es un tema sensible en contextos socioculturales que por desgracia, adolecen de falta de recursos y de accesibilidad. A la vez es una forma implícita de fomentar la cultura digital del centro, en la parte que de ordinario, cuando todo está en orden, tiene cosas interesantes que mostrar: actividades, fiestas, memorándums, galerías de fotos, post de visitas realizadas, etc.

Todo se reduce a invertir tiempo para ganarlo exponencialmente en aplicación de calidad.

Ya para concluir os diré que establecer estos criterios organizativos desde el inicio y hacerlos funcionar abre una ventana extensa de opciones, por ejemplo, para crear nuevas posibilidades de trabajo para nuestro alumnado. Y es que no es nada nuevo que el fondo debe prevalecer sobre la forma. Cuando ya tienes el sistema rodado es cuando ese bien de valor incalculable que es el tiempo juega en rédito de todos, alumnos y docentes.

El próximo post os haré un mapeo de propuesta súper-ágil para que la gestión y recuperación de archivos entre Google Classroom y Google Drive te permita disfrutar de la dinámica y no angustiarte en un maremagnum caótico de carpetas y archivos sin arbolar correctamente.

 

 

 

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