Perfiles

Entrevista a Esperança Cabanellas. Los Mayores Cuentan.

Con la amable participación de Esperança entramos en la octava entrevista de este Ciclo Interdisciplinar de Especialistas y hoy, de su mano, lo hacemos mediante una seria, emocionante y resolutiva entrevista. Un encuentro del que se desprenderá un espíritu de respeto, positivismo, ayuda efectiva, comprensión y…¿Hacia quién? Las destinatarias de este encuentro de hoy son las Nuestros Mayores. Previsión, Provención y Pauta serán, por este orden, los hilos conductores de este interesante andar que cambiará a buen seguro, la forma de contemplar, de dirigirnos, de mirar a Nuestros Mayores.

Esperança Cabanellas nos invita y de hecho logra, una mirada distinta hacia Nuestros Mayores.

Hola Esperança. Un placer contar contigo en este ciclo de especialistas. El primer planteamiento se encamina hacia el foco temático de este ciclo. Abordar la vulnerabilidad desde la fortaleza que podéis transmitir las personas invitadas. Tenemos grupos delicados: los más jóvenes, la mediana edad machacada a impuestos y sometida al estrés y la mal llamada tercera edad, que está realmente recibiendo los efectos de los otros dos grupos en forma de maltrato u olvido.

VATTrabajas distintos grupos de edad en tus actividades en el campo del desarrollo de la inteligencia ¿Qué te animó a emprender tu Máster en Psicogerontología?

EC-Desde que era muy pequeña he sentido especial admiración y respeto por las personas mayores. Probablemente fue debido a mi educación y a la suerte que tuve de tener unos abuelos y familiares mayores que fueron parte vital de mi crecimiento durante mi infancia y parte de mi vida adulta. Sin embargo, cuando empecé la carrera no tenía claro cuál sería el camino que seguiría. No entraba en mis planes dedicarme al campo de las personas mayores hasta que en el último año de la carrera ofrecían plazas para hacer las prácticas en una residencia/centro de día. Ese fue mi primer contacto profesional con personas mayores. Lo cierto es que desde el primer día sentí que ese era mi campo. Fue entonces cuando decidí especializarme en el área de la vejez y todo lo relacionado con la salud mental y la calidad de vida de este sector de población.

Cada vez hay más proyectos que promueven el cuidado y la correcta socialización de este sector poblacional, ya sea desde la promoción de un estilo de vida activo y saludable, hasta la prevención y tratamiento de posibles patologías asociados a la vejez. Todavía queda mucho por hacer, por ese motivo me gustaría aportar mi granito de arena para procurar promover el estilo de vida saludable en las personas mayores, ya que todos, o la mayoría, llegaremos a edades avanzadas.

VATSe dice que con los avances de la medicina las personas mayores viven más, la pregunta en base a tu experiencia es: ¿Viven mejor?

EC– No podemos negar que los avances en medicina han hecho que la esperanza de vida haya aumentado en las últimas décadas. Sin embargo, que haya un aumento de la esperanza de vida no implica necesariamente que haya una mejora de la calidad de vida. El hecho de que las personas vivan más tiempo lleva consigo una serie de consecuencias en la salud y a nivel social y psicológico, tanto positivas como negativas. Por ese motivo, es muy importen el abordaje de la vejez desde un punto de vista bio-psico-social ya que al encontrarnos con una población de mayores tan grande, van surgiendo una serie de necesidades diferentes a medida que va cambiando la sociedad en la que vivimos.  Este trabajo es a nivel global, es decir, se debe trabajar a nivel social desde un punto de vista integrador y realista, realizando talleres y charlas de psicoeducación en aspectos relacionados con la vejez tales como: los tipos de demencia, envejecimiento activo y saludable, nutrición, sexualidad… De esta manera conseguiríamos:

  • Romper con las concepciones erróneas sobre la vejez.
  • Promocionar el envejecimiento activo, atendiendo a aspectos físicos, sociales y cognitivos.    
  • Prevenir y tratar enfermedades asociadas a la vejez, como pueden ser las demencias.
  • Promover acciones para prevenir o intervenir en la soledad en personas mayores.
  • Promover planes individualizados de atención, evitando la generalización de tratamiento. Optar por un enfoque centrado en la persona.

VATCristin Lagarde soltó la perla de que en Europa la gente vive demasiado. Es horrendo asimilar como una barbaridad de ese calibre la pueda decir alguien con semejante cargo y preparación. ¿Ves alguna relación entre dichas afirmaciones y la situación actual en que se ha saturado tanto a los facultativos que al tener que priorizar, están cumpliendo y muy a su pesar indirectamente ese juego?

EC– Hace años que circula esta polémica frase. No sé si es cierto o no, o si está descontextualizada. Lo que sí que es cierto es que he oído ese tipo de comentarios en personas de a pie. Personalmente es algo que me entristece enormemente ya que se está deshumanizando la vida de las personas. Generalmente, el envejecimiento está relacionado a la jubilación y se analiza económicamente desde una perspectiva donde las personas mayores finalizan la parte productiva de su vida. El problema reside en que, debido al aumento de población de mayores, le sumamos el hecho de que aumente la incidencia y prevalencia de las enfermedades crónicas. Debido a una mala gestión económica y a un uso indebido de los fondos destinados a estos fines, los sistemas de salud y pensiones no están preparados para asumir la sobrecarga. Todo esto influye en la garantía de derechos y calidad de vida de las personas mayores.

Por desgracia, hoy en día se habla de la vida o de la existencia de la gente en términos productivos económicamente, hecho que hace que la valía de las personas resida en su rendimiento económico. Personalmente, pienso que nos deshumaniza como sociedad. Me gustaría pensar y creo estar en lo cierto cuando digo que no es una opinión generalizada.

Pero, volviendo a la frase polémica que nos ocupa…

…este tipo de comentarios lo único que hacen es alimentar el estigma de que si no eres productivo no eres valioso. En ese pensamiento, puramente capitalista, reside uno de los principales problemas de este sector.

Por otro lado, respondiendo a la pregunta de si los sanitarios discriminan a este colectivo en función de la edad, reside únicamente en posibilidades de sobrevivir en función del tratamiento a seguir.

Puede haber rumores sobre la posibilidad de que estemos viviendo la situación como el hundimiento del “Titanic”, hablando siempre en términos figurados de la famosa frase “mujeres y niños primero”, refiriéndonos al hecho de que los médicos prioricen a unos ante los otros. Personalmente creo que no se rigen sólo por la edad de la persona, sino por la posibilidad de sobrevivir a los tratamientos.

La saturación actual en el sistema sanitario hace que se priorice o se adopten medidas diferentes en función de la edad o patología de la persona.

Si bien es cierto que nadie es quién para juzgar las decisiones tomadas durante estos momentos de crisis y saturación sanitaria, los facultativos se rigen por patología y posibilidad de sobrevivir. No creo que haya pacientes de segunda. En algunas ocasiones el no aplicar ciertas técnicas médicas es casi un factor protector, ya que, si no hay posibilidades de que esta persona sobreviva realizando esas maniobras para alargarle la vida, pasaríamos a hablar de un ensañamiento clínico.

VATFormas parte de un grupo interdisciplinar que trabaja el grupo de edad de mayores. ¿En qué consiste vuestra premisa?

EC– Formo parte de un grupo especializado de neuropsicología y psicología cuya filosofía está basada en el modelo de atención centrado en la persona en el cual lo que predomina en nuestra estrategia de intervención son los intereses de la persona. Adaptamos los objetivos terapéuticos a actividades de la vida diaria del paciente, obteniendo así mejores resultados.

Con el paso del tiempo, las capacidades cognitivas de las personas van teniendo una serie de cambios y limitaciones que afectan a nuestro día a día.

Actualmente, existe evidencia de que las capacidades como la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento y el lenguaje son menos eficaces con la edad. Por otro lado, existen procesos de demencia que cursan con dificultades en la vida diaria.

Nuestros objetivos van a depender del tipo de paciente.

Por un lado, para los pacientes que estén cursando un envejecimiento saludable (no patológico) pretendemos prevenir el deterioro cognitivo y/o patologías futuras, mantener activas las funciones cognitivas y potenciar hábitos saludables.

Por otro lado, los objetivos para las personas que estén cursando un proceso de demencia leve u moderado son dirigidos a mantener a la persona y reforzar su estado actual, mantener la orientación a la realidad, estimular las funciones cognitivas preservadas y retrasar y/o estabilizar las funciones cognitivas alteradas. Procurando que la persona pueda mantenerse autónoma el mayor tiempo posible

VAT- ¿Es necesario esperar a los sesenta y tantos para seguir esas estrategias o se puede prevenir?

EC– Las capacidades cognitivas, como la atención, la memoria, el lenguaje entre otras se van desarrollando desde que nacemos hasta la adultez. Por lo que las capacidades cognitivas es algo que deberíamos trabajar en las distintas etapas de nuestra vida. A partir de mediana edad, nuestro cerebro se va manteniendo estable, pero llegados a un punto empieza a producirse un declive cognitivo, que varía según la persona, es decir, que no a todos nos afecta por igual. Existe lo que se llama reserva cognitiva, la cual puede entenderse como una capacidad del cerebro para hacer frente al daño cerebral generado por alguna patología, mediante procesos cognitivos preexistentes o compensatorios. Eso significa que lo que hayamos trabajado a lo largo de nuestra vida es algo que nos va a proteger ante posibles patologías como por ejemplo el Alzheimer u otras demencias, que afecten a nuestro estado cognitivo. Dándonos herramientas para afrontar mejor cualquier tipo de patología que pueda venir.

Yo lo explicaría como todo aquello que podamos estimular previamente ya sea a nivel de memoria, de lenguaje, realizando ejercicios cognitivos que nos supongan un reto. Viene a ser como ejercitar la mente, muy parecido a lo que podamos hacer en un gimnasio con nuestro cuerpo sin posibilidad de lesiones.

VAT¿Cuál es el miedo más intenso de las personas cuando recién se jubilan? De primeras parece que es el descanso ganado, la calidad de vida esperada, y sin embargo, aparece la depresión y los cuadros de ansiedad. ¿A qué se debe? ¿Cómo tratáis ese aspecto?

EC– Cuando una persona se jubila, comienza a vivir una nueva realidad, que supone un replanteamiento en cuanto al uso del tiempo, la dedicación intelectual, las experiencias y la socialización. La vida ya no se organiza en función del trabajo, sino del tiempo libre.

La jubilación marca en sí un momento trascendente en la vida de las personas, ya que supone un cambio en el nivel de ingresos y en la estructura diaria de cada uno.

Por lo general, lo que más temen las personas cuando llega la jubilación es pasar a ser considerados “inútiles”.

Ese sentimiento de inutilidad es uno de los principales problemas durante la jubilación. Existen varias propuestas para evitar ese sentimiento como, por ejemplo:

  • Voluntariados en su comunidad
  • Estructuración del tiempo, es decir, organizar nuestro día a día y crear nuevas rutinas.
  • Mantener contacto con antiguas amistades
  • Dedicar tiempo a hobbies e inquietudes.

Por lo tanto, si procuramos que la mayoría de estos puntos estén cubiertos y evitamos el “desenganche social” y personal, podremos afrontar de forma positiva una jubilación más plena.

VATParece que la pandemia puede generar, aparte del lógico desasosiego por saber una persona mayor que está en grupo de riesgo, un temor que podría somatizarse y restar la energía suficiente como para acabar enfermando ¿Qué hace realmente vulnerables a personas de avanzada edad frente al  COVID-19 la fragilidad propia de la edad,  la presión o ambos?

EC– Es cierto que el bombardeo y la tergiversación de los medios de comunicación puede influir negativamente en la somatización de los síntomas. Estamos constantemente, a todas horas, en todos los medios de comunicación (oficiales o no), conversaciones telefónicas, opiniones sociales (de amigos, familiares y conocidos), retransmitiendo sin filtro información que genera una sensación de descontrol e indefensión que puede generar pensamientos negativos y una comprobación constante de síntomas.

Por ese motivo recomiendo limitar la fluencia de información y ocupar nuestra mente en otras actividades que mantengan la mente alejada de pensamientos intrusivos de miedo al contagio.

En estas circunstancias, las personas mayores cada vez son más conscientes de la necesidad de protegerse. Si que es cierto que aparecen sentimientos encontrados que van desde la necesidad de afecto, de ayuda o de acompañamiento al miedo al contagio o a la muerte, lo que puede generar una afectación psicológica, emocional y física.

La vulnerabilidad se acentúa con la edad y la aparición de lógicos temores e inseguridades.

Sin embargo, aunque esta situación también afecta a todas las edades, hace que las personas mayores sean más vulnerables por ser el grupo de edad que tiene más posibilidades de acumular más enfermedades crónicas que el resto de población, pérdida de familiares y amigos, deficiencias sensoriales, soledad, etc., por lo que afrontar el virus puede ser más peligroso. No obstante, si una persona mayor se viese infectado/a por el virus no implica necesariamente la muerte, aunque toda precaución es buena.

Ante esta situación, teniendo en cuenta que las alternativas son pocas, debemos centrarnos en cómo minimizar los efectos del confinamiento.

Ya que es necesario que las personas mayores con patologías o no, se mantengan en sus hogares y en aislamiento hasta que finalice esta situación.

Para poder paliar el efecto del confinamiento es importante mantenerse activos tanto a nivel físico como cognitivo.

Por un lado, a nivel físico hay que mantenerse activos, aunque se planteen limitaciones que nos impidan salir a la calle y tener que hacerlas en casa; y por otro lado, mantenerse activo cognitivamente puede provocar efectos positivos sobre la persona que realice dichos ejercicios de exigencia mental, reduciendo el estrés y mejorando su estado emocional.

VAT¿Cuál es el principal bastión de resistencia en el actual contexto: ¿un estado físico favorable, o un nivel de fortaleza mental significativo?

EC– Yo defiendo que el concepto del equilibrio entre estas dos vertientes es la mejor manera de mantener una calidad de vida satisfactoria. No sólo pensando en el grupo de personas mayores, sino en el total de la sociedad. Me remito a la famosa cita “Mente sana in corpore sano”. El mantener ese equilibrio siempre va a ser favorable ante la actual situación. Está claro que el control emocional nos ayudará

VATSe dice que las personas mayores son como niños. Siempre he pensado que es una idea falsa porque acumulan el factor experiencia. ¿Son ahora los abuelos mejores madres y padres que los padres biológicos? ¿Incluso mejor que cuando ellos eran padres?

EC– Haciendo referencia al concepto de comparar a las personas mayores con niños, debo decir que es un concepto es erróneo y poco considerado hacia este colectivo, ya que son personas que acumulan muchísimas vivencias.  Hay una tendencia a infantilizar a las personas mayores, debido a su imagen sesgada de fragilidad y dependencia. Se puede entender la frustración de una persona mayor al percibir que se le trata como un niño pequeño, sea o no dependiente.

Si que es cierto que atesoran más experiencia, pero eso no significa ni que sean más sabios.

Debido a la situación económica actual las personas mayores se han convertido, por disponibilidad de tiempo e incluso, de solvencia económica, en uno de los pilares centrales de las familias. En muchos casos supliendo el rol de los padres biológicos.

Pienso que eso es atribuible a cada persona de forma individual. Probablemente los abuelos, al haber atesorado vivencias con sus hijos y no tener la misma presión sobre el cuidado de sus hijos, tengas más o menos recursos.

VAT¿Por qué las personas mayores tienen esa capacidad para decir basta, cerrar los ojos e “irse” dulcemente?

EC– No creo que nadie tenga esa capacidad. La muerte es algo que se va asimilando y trabajando desde que nacemos hasta que morimos. La forma que tenemos de vivir la muerte se va construyendo a lo largo de nuestras experiencias, creencias y concepciones. Sin embargo, cada vez, la sociedad más joven se encuentra menos preparada para afrontarlo. Las personas mayores, en cambio, se plantean más esa posibilidad, aunque no poseen el “superpoder” de aceptar la muerte. Es un tema que va inherente a la forma de ser de cada persona, no a su edad.

VAT¿Por qué las personas mayores son o muy tercas o muy tolerantes?

EC– Volviendo al tema de los estereotipos de la vejez, el tipo de personalidad de cada uno nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Con los años se acentúan nuestros rasgos de personalidad, pero no nos convertimos en típicos cascarrabias o afables ancianos.

VAT¿Es el confinamiento y la incertidumbre un elemento altamente estresante? ¿Qué habéis observado? ¿O por el contrario asumen la situación con madurez debido a la resiliencia de haber pasado situaciones más duras en el pasado?

EC– El confinamiento es un hecho estresante de por sí para todo ser viviente. Depende de cada persona. Hay personas más resilientes que otras. Eso no va ligado a la edad, sino a la experiencia, o como tu has dicho, situaciones vividas a lo largo de la vida.

No debemos olvidar, que estamos ante una generación que ha tenido que afrontar, y con éxito, efectos de una guerra civil y una postguerra, implantación la democracia y crisis económicas varias

…y que se han ido adaptando de forma resiliente a las distintas situaciones. Eso le da tablas a cualquier persona para asumir y afrontar esta situación. Eso no significa que debamos descuidar la parte psicológica, emocional y física de este sector

VAT- ¿Puede la situación actual generar Alzheimer o acelerar la demencia?

EC– Respondiendo a la pregunta de si puede generar Alzheimer, la respuesta es no. Si no se tiene ninguna demencia no se puede generar a causa del confinamiento. Lo que sí que es cierto es que la situación puede incidir en el deterioro cognitivo de algunos mayores que ya cursen algún proceso de demencia. Por ese motivo es importante mantener actividades de estimulación cognitiva y mantener la mente activa aun estando limitados por no poder salir a la calle.

VAT¿Qué rutinas y actividades recomendarías a una persona que se encuentra sola en casa, o sola en compañía?

EC– Las recomendaciones principales ante esta situación son las siguientes:

  1. Mantenerse informado de la situación actual desde fuentes fidedignas como el Ministerio de Sanidad y los Servicios de Salud, evitando el bombardeo de información que generan los medios de comunicación, que contribuyen más al malestar psicológico y a la desinformación por exceso de frentes abiertos. Es importante limitar el exceso de información referente al tema y buscar otros temas de interés personal.
  2. Intentar adaptarnos mejor ante esta situación, intentando contralar las emociones negativas que pueden generarse durante el confinamiento, intentar mantenernos ocupados con actividades que puedan resultarnos útiles y que nos mantengan activos (leer, ordenar, limpiar, organizar lo que vamos a comer, etc.).
  3. Mantener el contacto con familiares y amigos, a través del teléfono, videollamada, redes sociales, para sentir apoyo y mantener presente que esta sensación es momentánea y que permaneciendo en casa estamos ayudando a combatir al virus y sus consecuencias.
  4. Evitar ponerse en riesgo saliendo de casa, a no ser que sea un caso de necesidad. Si hay que hacerlo cumplir con las normas de prevención recomendadas.
  5. Cuidarse emocionalmente: manteniendo el contacto con familiares y amigos vía telefónica, videollamadas y Whatsapp, intentando hablar de temas variados, no siempre centrados en el mismo tema, pero si facilitando la expresión emocional cuando se tiene miedo o duda respecto a la situación actual.
  6. Emplear apoyos externos como el calendario o agendas, para mantenerse situado en el tiempo y poder controlar fechas señaladas, cumpleaños, etc.
  7. Mantener el autocuidado: asearse, vestirse y en definitiva cuidar nuestra autoimagen, aunque no salgamos a la calle ayuda a sentirnos mejor.
  8. Crear rutinas y mantenerse ocupado/a realizando actividades con significado: leer, escribir, pintar, ver fotografías, mirar películas, realizar ejercicios que tengan una exigencia mental (sudokus, sopas de letras…), realizar actividades que puedan ayudarnos a nivel espiritual como por ejemplo rezar, etc.
  9. Intentar mantener una actitud positiva: pensar que esta situación es algo pasajero y que, siguiendo las recomendaciones de higiene y salud, toda esta situación pasará.      Una forma que ayuda a mantener esa actitud es pensar en actividades que nos gustaría hacer en el futuro.
  10. Pedir ayuda si la necesitamos, ya sea a familiares, amigos, conocidos o servicios asistenciales. No se debe tener vergüenza de pedir ayuda, todos podemos necesitarla en algún momento.

VAT- ¿Qué les decimos a las personas que se encuentran solas y sin ayuda?

EC– Intentar mantener la mente ocupada en alguna actividad que pueda dedicarse en sus hogares, desde el ejercicio físico como actividades gratificantes para la persona.

Todavía no podemos saber los efectos psicológicos de la cuarentena, lo que sí sabemos es que van a ser sustanciales y duraderos. No hay una fórmula mágica, así que lo único que podemos hacer por el momento es controlar la situación actual, tomando medidas para paliar los efectos de la cuarentena.

Ante todo, es importante marcarse una rutina diaria, obligándose a realizar algunas tareas útiles para la personas y actividades gratificantes en la medida de los posible.

Es importante mantener la mente ocupada en actividades que nos mantengan al margen del cuadro social en el que nos vemos en estos momentos. Y, sobre todo, buscar apoyo social y profesional si esta situación nos está superando.

VATAnálisis de una muy sustanciosa aportación.

¡Muchas gracias Esperança!

Nos has dedicado y fundamentalmente a los receptores principales, #NuestrosMayores, una entrevista muy generosa, fundamentada y efectiva, saliendo al paso de los estereotipos y tópicos que por lo general, tienden a minusvalorar el papel que estas personas juegan en la sociedad. Admítase Nuestros, por el mero respeto a su condición generacional.

A mayor abundamiento y para mal, esas desconsideraciones que se vierten por inercia, de rancio abolengo y que están tan al uso, atacan con una contundencia especial a la susceptibilidad de una persona cuya situación convierte el simple status saludable de mantenimiento a un mérito considerable. Has ofrecido unas pautas muy intersantes para corregir el rumbo de esas creencias hacia un marco de relación intergeneracional más constructivo y respetuoso.

Esperança cursó un Máster en Psico-Gerontología en la Universidad Complutense de Madrid y siendo el nivel elevado, pongo por encima su potente humanidad, aspecto que resalta como efecto multiplicador desde la inquietud y el fervor por aquello en que cree y en favor de los conocimientos que se predican de estas selectivas titulaciones. Esperança y su tenacidad validan esa continuidad que se llama ¿Y después qué? cuando se celebra una graduación. Ella tiene claro cuál es su antes, su ahora y su después. Una cuestión de determinación.

Me ha gustado mucho el matiz de que la adición de años a la vida no necesariamente implica mayor sabiduría, ya que esta se vincula más a la intensidad de lo vivido y al aprovechamiento de la experiencia que al mero hecho de transitar por la vida una determinada cantidad de años. Por ese lado me viene a la mente Don Eduard Punset (EPD) en esa frase que ha quedado para la posteridad:

No es poner años a la vida, sino vida a los años.

¡Bravo por el decálogo! Con todos los valores añadidos que se respiran con la entrega que has dedicado, yo que te conozco y sé que tienes carácter y los conceptos muy claros, has contribuido de forma positiva a un enriquecimiento de esta zona crítica de la existencia. Con las estrategias que sugieres, queda perfectamente clara la pauta a recomendar a las personas que se hallan en esa situación de sentirse en el cable. Ahora ya tienen una referencia para trabajar diariamente, ahora que nos han quitado la calle. Y no es para menos.

Hay amor en tu forma de explicar todo lo que abarca este apasionante ámbito.

Una zona a la que muchos temen y sin embargo, a la que todos deseamos llegar porque significará que vivimos. Calidad de vida, información selectiva, estimulación sensorial y cognitiva. El envejecimiento activo, otro concepto que es preciso anotar. Y es que no es para menos…

#LosMayoresCuentan.

¡Muchas gracias, Esperança!

viviraltiempo.com TM.

#deporteartecienciavsCOVID19

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