¿Qué ocurre en el cine español, incluso más allá en el plano internacional, que hablamos de crisis de la paternidad?
¿Ha quedado obsoleta la figura del padre en la continuidad familiar más allá de su evidente contribución a la génesis de un nuevo ser en una tarea cooperativa que ha cambiado en sus modos y sistemas?
¿Se ha disociado el placer en la misma escena, valga el término en el argot qu enos ocupa, en el mismas coordenadas espacio-tiempo?
Hoy celebro este 1 de mayo trabajando, porque me parece paradójico que el Día del Trabajo se celebre descansando en lugar de potenciando la productividad y poniendo en alza ese valor que hoy en día representa lo más parecido al oro: Un trabajo. Sin embargo, los motivos por los cuales salga más a cuenta no trabajar que hacerlo, no corresponde comentarlos hoy y aquí.
Este día en que a quienes trabajar representa más que hacerlo para cobrar, lo hago con júbilo y agradecimiento.
Me siento responsable de poner sobre la mesa esta temática crítica, nada menos que la crisis de la paternidad y de hacerlo quizá con menos reservas que el autor. Es lo que tiene ser un loco, que no estarlo. Una labor que me honra para y con un amigo de Madrid. Una eminencia del cine español que sabe lo que es estar en todos los ángulos de la producción audiovisual: el análisis, la cultura y la historia, la interpretación, el conocimiento y el amor…el amor por el cine.
Se trata de José Luis Panero González-Barosa.
Ha escrito una obra valiente en el entorno en el que se mueve y mejor conoce: el cine español. Un ensayo profundo, personal y muy trabajado.
El currículum de José Luis es tan largo en el ámbito académico del cine que lo voy a sintetizar en tres palabras:
Intelectualidad, historia del cine y construcción, en el sentido de divulgación del conocimiento y vehiculación de la cultura. No hay director y actor español vivo y en el Olimpo del cine nacional e internacional con quienes José Luis Panero, el autor de esta obra, no tenga una foto amigable y una relación profesional, de mentoría y de amistad. Tiene otro libro y muy interesante. Hablaremos de él en verano.
¿Y de qué obra hablamos hoy?
Pantallas huérfanas: el cine español y la crisis de la paternidad.
Editorial: Ondina.
¿Ha ido el cine al hilo de los cambios sociológicos en el modelaje familiar?
¿Ha sido influenciada la sociedad por modelos sociales muy intencionales inyectados en la conciencia de la audiencia?
¿Tal vez ambos?
En mi opinión y tras mi experiencia de mis años de Don Juan, puedo decir para no extenderme, que había una frase que escuché repetidas veces cuando el tiempo corría injustamente veloz y vivía más en mi alma que en mis propias carnes, el significado más profundo del tempus fugit del romanticismo de Lord Byron, en su maravillosa obra: Las Peregrinaciones de Childe Harold. Igualmente los lakistas Wordsworth, Samuel Coleridge, o Shelley -Marido de Mary Shelley-. La nota común que al entender de los tiempos modernos libera y para los sectores de pensamiento más moderados, distorsiona, es el modo en que impacta en la conciencia del ser humano la combinación poderosa y determinante de las matrices del tempus fugit a juego con la máxima de flujo de Heráclito: Todo cambia, nada permanece….
Urgencia e intensidad.
¡Ojo con este cóctel en el terreno de las emociones! Y si le añadimos el interés compuesto de la reivindicación de recuperar tiempo perdido…TIC-TAC ACELERADO…Y la noche, o a tiempo de hoy, el tardeo, me confunde. A río revuelto, ganancia de pescadores. Fue mi especialidad durante muchos años. Sólo tenía que apostar a la contra, un short contra el género con estrategia. Qué malo tu marido, oye. Sencillamente funcionaba.
Vivimos en un tiempo en que sincronizar a una pareja a largo plazo es casi una entelequia.
No hablemos de la supervivencia de la relación. Más allá de los intereses concretos, la convivencia como generalidad entre marido y mujer, o sencillamente madre y padre bajo el mismo techo, se ha complicado porque concursan matices de resentimiento y es lógico: el machismo marcó una impronta en el trato denigrante hacia la mujer -me reitero, generalmente- y cuando los derechos se nivelaron, nada que decir al respecto salvo un bravo por la libertad de ambas partes, en especial de la que se liberó, la mujer abrió una lista de cuentas pendientes con el tiempo que se desató y está llegando a un clímax no se si decir de culminación, o de rotura-colapso. Por la furia que se libera al hablar de hombres entre una extensa muestra de ellas, está claro que el delito de odio únicamente lo observan los tribunales desde el punto de vista que ahora parece convenir.
Y si no, véase el tamaño del titular de una presuncia denuncia de maltrato de género, quién dice violencia doméstica, de esposa que quiere quitarse al marido/padre de hijos en común, que luego se descubre oficialmente que es falsa.
Cuando el padre descubre que sobra en el esquema de la mujer, madre que se siente cumplida con ansias por abrir nuevos frentes.
La inocencia se refleja en un texto mínimo en los medios ideologizados más tendenciosos. Y eso amigos míos, es desigualdad, una discriminación legalizada, sencillamente, porque los tiempos lo ven bien. Quizá el padre encuentre más conveniente vivir en un espacio distinto en el que esté legalmente menos expuesto. Otro motivo más, para contraarrestar los estragos de una euforia descontrolada.
Nada que decir y del todo comprensible.
Y como toda revolución basada en un resentimiento potenciado políticamente con la intención de polarizar, algunas mujeres lo han asumido como una vendetta personal y otras lo han vivido de forma compensada, agradeciendo lo ganado en cuanto a derechos, pero de una forma tranquila y natural. Todo es legítimo.
¿Por qué una mujer no puede ser madre soltera?
¿Qué hay de malo en que una vez cumplida esa prioridad, hombre y mujer asuman su compromiso con los hijos, pero lleven vidas separadas?
Está claro con todo esto que cambia el modelado familiar, se abren nuevas posibilidades en el diseño de los sistemas de convivencia. A veces el cine tiene que financiarse con las carteras y valedores que refrendan y consignan guiones que fomentan estos modelos para masificar su llegada, influyendo de hecho en la sociedad con connotaciones ideológicas, ya sean de la eugénesis, liberando a la mujer de la necesidad de procrear para vivir como un hombre, el hombre como material instrumental en el objetivo de la creación de la vida, ya sea de forma puntual o incluso diferida. El tema es:
¿Cuál es la intención de esas narrativas?
Si es la función de ese cine y quienes lo validan, reflejar un suceso, un hecho social como una cronografía, sin otro espíritu que reflejar, contar lo que ocurre, estamos en el plano de un documental escenificado, objetivo, dentro de una historia tipo película de naturaleza inclusiva cuyo fin es abrir plano de conciencia. Nunca mejor dicho, poner foco hacia, que hay diferencia con poner foco EN… Estamos en el terreno del testimonio actual. Ocurre. Y no estaría deacuerdo en que se negara, porque no habríamos avanzado socialmente.
Cuando la intención de ese cine es inculcar un modelo con pretensiones de más y de dividir a la sociedad condenando los cánones tradicionales, vamos mal.
Es ahí donde polarizar no es ético. Cuando la finalidad se afinca en la actuación de tomar cuota de poder de influencia social valiéndose de una huella histórica con el objetivo de incendiar las redes sociales y distanciar a las personas en lugar de acercarlas, se abre una brecha difícil de cerrar. Cabe recordar que en el esquema familiar y ahora más que nunca, traer una vida al mundo abarca grandes responsabilidades, concepto que desborda funcionalmente la mera pretensión de la maternidad, la cobertura/ satisfacción de las necesidades del menor y que estas requieren estabilidad emocional, solvencia y calma, que en suma contribuyen a la salud como concepto integral y a una opción de futuro personal y profesional de ese menor que es traído, al mundo.
Dije que asumía la responsabilidad de ir más allá porque en un instante será José Luis Panero quien como autor, lo hará con sus propias palabras.
Hoy por hoy y es una apreciación personal, lo que veo en el cine español, y no hablemos en algunas cadenas de televisión de ideología woke, es que se ha aprovechado, del mismo modo que funcionó con la memoria histórica, el argumento que hace apología de esa realidad de la madre soltera, más allá de describirla como hecho vigente, en la que el hombre, en la figura de padre continuo, ha sido desplazada, cuando no todo es ni blanco ni negro y esa mujer, que en el total uso de sus deberes y libertades, puede permitirse ofender al hombre sin consecuencias legales y caricaturizarlo, poniendo por delante de la figura paterna al alter ego del que en sus tiempos mozos fue ese padre -un tipo guapo y mazado que se ha estropeado y al que ahora se vierten burlas y vilipendia- Un hombre que fue grande, admirado y deseado antes de ser ajusticiado por el tiempo y hoy por la sociedad. El hombre en el rol de padre se ha convertido en un medio para, no en un fin en sí mismo y ese es el modo de humillar, reducir y exponer. A continuación su función es instrumental, un objeto para catalizar conflictos internos, demandas fisiológicas y resolver problemas. El hombre como padre hoy en día es una mera entidad de cumplimiento distal, es decir, la simiente en la probeta, o un ser de relevo. Quizá no sea tan simple ni el hombre tan irrelevante.
La experiencia nos marca. Hay que tomar decisiones ¿Y si los patrones tradicionales fallan?
Siempre me he encontrado con parejas que han durado más o menos en el tiempo, que siguen aspirando al príncipe azul, cuando nosotros no exigimos tanto a la inversa. Lo he visto en no pocos trabajos. Mujeres resentidas que aprovechan un espacio de impunidad legal que hablan de hombres guapos -refiriéndose a otros, presentes o ausentes y de feos, fundamentalmente presentes, en sentido despectivo y de que somos poco más que objetos.
Prueba tú, hombre, de decir lo mismo hoy en día y a ver cómo te va.
Siempre digo que los hombres que antes blandían una espada hoy en día manejan una escoba. El silencio en esas situaciones incómodas de exaltación feminista es la mayor estrategia y no es que reduzca la humillación, es la inteligente opción para extinguir los efectos perseguidos de una provocación. El péndulo se ha desplazado, pero tampoco funciona. No hay centro. Es tiempo de hablar callando.
La frase de la que antes te hablé:
6:00 de la mañana. Mujer a la que has conocido en un tardeo/noche de fiesta en mis tiempos y con la que ha ido la cosa a más. Tempus fugit: y de repente te dicen, así lo he vivido:
«Vaya rollo tengo que ir a casa porque mi marido se levantará y he de llegar antes«.
Semejante reiteración con el paso de los años mediatizó las pocas ganas que tenía ya de ser padre viendo como venían los nuevos tiempos. Así lo viví, así lo experimenté, no sé si decir desde una posición privilegiada, instrumental o destructiva, tal vez todas al mismo tiempo. El caso es que desde entonces, si tuve algún atisbo culpable de ser padre, deseo poco, y todo lo que veía venir diluyeron esa posibilidad.
Algunas veces he contribuido a que algunos padres sean más felices, aunque nunca lo sabrán.
¿Maquiavélico?
Tal vez no tanto. Observamos, aprendemos y nos adaptamos. Fríos y calculadores y quienes lo hacemos con distancia emocional. Se vive muy bien sin resentimiento. Algún día cuando todo se serene, ellas lo entenderán. Comprenderán que el cine que nos enfrenta ha logrado lo que quería y las ha utilizado. Y eso es así porque la vivencia, la observación, la escucha atenta, la empatía de oportunidad, el cine internacional y en particular el español, me enseñaron dónde estaba la ventaja y cómo evitar el riesgo de ser humillado. Ahora soy feo y estoy pasado de peso, pero no me tomarán el pelo, como jamás lo hicieron. Ese cine paga el precio, el karma, el efecto boomerang: Torrente millones de euros. Película de la vida de la divorciada despechada que busca la respuesta en el hombre de paso, bancarrota y a deber. Se ha demostrado. Salas vacías, eco, nada nuevo bajo el sol.
Porque los setenta, los ochenta y los noventa representaban matrimonios institucionalizados, pero no necesariamente felices.
Esos eran pocos, auténticos y muy escogidos. Esa es mi posición intermedia. Muchos matrimonios aguantaban por el qué dirán, o por no saber aceptar que el apego no es hecho suficiente para sustentar una pareja.
Ahora bien, pasar del todo a nada no lo veo la mejor opción.
Si el cine ha podido empujar hacia la promiscuidad y la toma de decisiones ágiles en esos tiempos de liberación…no se puede negar que ha jugado un papel. Cuántas familias destrozadas por un calentón. Tan mal antes como ahora, solo que ahora la rabia y el resentimiento se han institucionalizado.
¿Cuánto tiempo pasa el padre en casa, aún cuando vive en ella?
El justo para no discutir que no es muchas veces: la bicicleta, la barca, el bar, la pachanga de fútbol, la timba de póker. La supervivencia pasa por evitar problemas. A eso se reduce el esquema básico de la vida en pareja actualmente. Y a no tener que preguntar demasiado para evitar discusiones y ser blanco de un puntazo feminista porque ella se ha ido a hacer un café con una amiga que se ha divorciado y ahora sale con un adonis de treinta años. Vasos comunicantes.
¿Modelo de familia, paternidad por inercia o Sociedad Limitada para cubrir gastos?
La paternidad ya puede buscar la casa de los padres o un estudio antes de acabar bajo un puente. Pagará pensiones y la cama para el treintañero de paso. Solución: no atarse a la paternidad, frivolizar, vencer al instinto, serenar la mente y pensar: si estoy en forma, pastillita azul y a repartir como un chaval de treinta.
Igual por el camino aparece alguna mujer con deuda de padre y desplazo al padre legítimo de su techo.
¿Enrevesado?
La realidad supera la ficción. Me llaman autómata, pero vivo en una libertad envidiada. Ya puestos a que me odien, que sea por listo y no por primo quien dice…¿Padre desplazado?
Lo que está claro es que en el plano de los hechos, el hombre hace, deshace y duda poco.
No así la mujer radicalizada y excesivamente arengada por los medios manipuladores que la exaltan. Llena de dudas, reivindicaciones y anuncian a diestro y siniestro lo que han hecho, lo que van hacer o lo que dicen que harán, pero no harán, pero se sienten bien.
Un grito de reivindicación magnificado.
Si estás en el lugar adecuado y sabes ser empático, lo más probable es que haya premio. Luego nos llaman simplones.
Queda templar el clima y las organizaciones tienen mucho que decir en subir la temperatura emocional en la contienda que han creado, o moderarla. Mucho me temo que la controversia sea más rentable. Toda revolución tiene consecuencias y un período de asentamiento. La política y sus conveniencias ahora mismo no van por el camino de la pacificación y la serenidad.
Siempre les digo a los jóvenes que ahora me miran con la sensación de estás en baja forma que: yo también he sido tú. Todos estamos de paso, disfruta el pasaje y no te quedes atorado. Márchate antes de sobrar.
Se haga lo que se haga desde un lado y del otro, que sea con responsabilidad, libertad y principios.
No sé si decir que el cine tiene la culpa respecto del sistema preventivo para que el hombre se defienda frente a ser utilizado como padre, para ser posteriormente denostado, arruinado y estigmatizado. Tal vez sí.
¡Qué diantre: SÍ!
De momento la realidad es esta: el hombre es como un San Bernardo. Vive placenteramente y sin tortura su libertad y puede hacerlo en silencio, sin demandar, sin exigir. Unas vistas al mar, un refresco, un libro sobre la mesa, o un rato de filosofía con un amigo de la vida. No así la mujer que le desconsidera, pero en el grado que sea, le necesita. Al menos actualmente.
Es un factor inquietante al que el cine que moviliza el conflicto, solo puede llegar a reivindicar mediante el odio extremo y visceral hacia una realidad impepinable y el objeto sutil para manifestarlo es: la probeta.
¡Y tate!
El último recurso de la mínima expresión de la relevancia del hombre como ser, aunque no como substancia: la simiente, imprescindible…actualmente.
La eugénesis en el feminismo es un modo de emular el modo de vivir de un hombre como reivindicación, con la diferencia, como he manifestado, que el hombre lo hace por naturaleza, con serenidad y sin resentimiento.
Y si te fijas en el centro del discurso lógico en una realidad, que de cerca o de lejos solo pueden crear dos personas, ella y él, por más que duela, siempre es…el hombre, en este caso, el padre. Desplazado o no, ha dejado su huella, ergo, por más que se niegue es:
N-E-C-E-S-A-R-I-O.
Tanto el que denuncia ese hecho, como el tabloide promocional que financia esas películas y no refrenda a los guiones tradicionales.
Si fuera director tengo claro que la financiación de una película que pusiera en valor un concepto respetuoso, intermedio y conciliador del modelo familiar que funciona con una paternidad vigente y duradera, no vendría del sector público ni del privado ideologizado en esa satanización que busca humillar al hombre porque lo diseña como al macho cabrío 😛
Por tanto, el cine subvencionado, ese que vive de crispar para salir a la pantalla, tan lejos del modelo empresarial de Hollywood, depende de una orden y un capital condicionado por fondos públicos y tiene que auto-comprarse entradas para justificar el siguiente proyecto, tiene mucho que ver en lo que vivimos.
Imagina que eres director de cine. Presentas un proyecto honesto basado en un modelo de familia tradicional que se mueve en una onda de respeto mútuo, porque esas familias todavía existen aunque no interesen al discurso estigmatizador. Te tiran abajo el proyecto, pero te dicen: Aceptamos el proyecto si haces que papá acabe palmando una pensión, humillado y alcoholizado y mamá de fiesta con sus amigas y liberada.
¿Aceptas y te esclavizas al sistema?
Decisiones.
Luego aparece un director muy inteligente con un argumento disruptivo y demoledor con aspecto de rockero y director norteamericano a lo Richard Dreyfuss pero a la española y revienta las audiencias en un documento fílmico atrevido y libre, desacreditando los títulos y galardones más políticamente correctos. La tuya por aceptar, traiciona a la paternidad ordenada, se vende al amo de la subvención, consigue un premio que no llena la nevera más de un año y encima te sientes mal porque para comer has tenido que vender tu alma.
Elecciones.
Efectivamente, el padre como figura tradicional, estable y sostenible a largo plazo en el esquema familiar ha sido desplazado y queda claro por qué.
Echo de menos el cine conservador. Ojo, no el que fomenta el machismo. Los sufijos -ismo, -ista, tanto de un lado como de otro, son polarizantes. Una película en que la paternidad se ejerza de forma seria, respetuosa y estable. No recuerdo la última que vi.Quizá una serie: Bonanza.
¿Por qué en lugar de buscar la neutralidad se potencia la confrontación?
Es parte del cine actual. Padre cornudo o desplazado y arruinado, padre biológico de paso que cumple la función y se aparta, donante profesional de esperma, galán profesional y tiburón de tardeo…o fruto de la experiencia, todos a la vez, sobre lo aprendido. Lo siento pero la vi venir. La crisis de la paternidad es un hecho. La familia tradicional, por lo general, es una institución cada vez menos común. Aún no se han dado cuenta.
Imagina que eres director de cine.
Presentas un proyecto honesto basado en un modelo de familia tradicional que se mueve en una onda de respeto mútuo, porque esas familias todavía existen aunque no interesen al discurso estigmatizador. Te tiran abajo el proyecto, pero te dicen: Aceptamos el proyecto si haces que papá acabe palmando una pensión, humillado y alcoholizado en el bar con los amigos de toda la vida que le ayudarán y mamá de fiesta con sus amigas y liberada…y generosa, lo suficientemente para compadecer al ex venido en desgracia. Y aún así, ese cine no llena salas.
¿No es para pensar?
Joer. Te hacen Resacón en Las Vegas y fue un éxito. ¿Sexo en Nueva York? todo gira en torno a la búsqueda de un hombre. El diario de Bridget Jones es otro ejemplo de ridiculización con ínfulas de triunfalismo feminista, pero olvida que dos hombres se parten la cara por ella, dos hombres.
Elecciones.
Efectivamente, el padre como figura tradicional, estable y sostenible a largo plazo en el esquema familiar ha sido desplazado y queda claro por qué.
Echo de menos el cine conservador. Ojo, no el que fomenta el machismo. Los sufijos -ismo, -ista, tanto de un lado como de otro, son polarizantes. Una película en que la paternidad se ejerza de forma seria, respetuosa y estable. No recuerdo la última que vi.Quizá una serie: Bonanza.
¿Por qué en lugar de buscar la neutralidad se potencia la confrontación?
Es parte del cine actual. Padre cornudo o desplazado y arruinado, padre biológico de paso que cumple la función y se aparta, donante profesional de esperma, galán profesional y tiburón de tardeo…o fruto de la experiencia, todos a la vez, sobre lo aprendido. Lo siento pero la vi venir. La crisis de la paternidad es un hecho. La familia tradicional, por lo general, es una institución cada vez menos común. Aún no se han dado cuenta.
¿Qué dice José Luis Panero respecto del fundamento de su obra?
Este ensayo analiza la evolución y, especialmente, la creciente ausencia de la figura paterna en el cine español contemporáneo. A través de un exhaustivo recorrido por películas de las últimas décadas, el autor constata cómo el modelo tradicional de familia ha dado paso a estructuras desmembradas donde el padre suele aparecer como una figura periférica, inmadura o inexistente. La obra explora diversos grados de esta crisis, desde la paternidad «en la sombra» y la evasión de responsabilidades, hasta la expulsión dramática del progenitor, como se ejemplifica en documentales icónicos como El desencanto. Frente a este vacío, el libro destaca la emergencia de «madres de acero» que asumen el rol protector en solitario y la búsqueda desesperada de los hijos por encontrar sus raíces para forjar una identidad propia. Títulos clave como El espíritu de la colmena, Solas, Héctor o Todo sobre mi madre sirven para ilustrar un panorama marcado por el desarraigo emocional y la falta de referentes masculinos sólidos. No obstante, el estudio también ofrece una luz de esperanza al analizar fenómenos taquilleros recientes que reivindican la familia y la presencia activa del padre como antídoto frente al individualismo egoísta de la sociedad actual. En última instancia, Pantallas huérfanas se presenta como una reflexión antropológica y cinéfila sobre la necesidad vital de la «palabra paterna» para el desarrollo armonioso del ser humano.
José Luis Panero González-Barosa.
Autor.
