Imagina que tienes conciencia de un don y que la sociedad te castiga por ello y en cambio es amable contigo cuando la reprimes.
¿Es insolidario desarrollar un poder?¿Es solidario limitar su alcance si con ello renuncias a aportar valor social?¿Qué tipos de dones existen y cuáles son socialmente aceptados?¿Existen los dones rechazados? ¿Qué peso reactivo ambiguo tiene vivir desde la infancia asediado por la comparación de la familia respecto de modelos falsos o parciales?
Quizá poder suene demasiado contundente. Seamos más neutrales:
¿Has dedicado un tiempo de tu vida a observar algo que haces muy bien por naturaleza y te has entretenido con un compromiso serio a desarrollarlo?
Tienes una vida por delante llena de proyectos. No faltan habilidades singulares y algún don. Todos lo tenemos. Unos lo descubrimos a una temprana edad, otros pueden pasar una vida entera buscando cuando curiosamente lo tienen tan cerca como el tesoro enterrado en el huerto del vecino. ¿Has leído El Alquimista de Paulo Coelho? ¡Te lo recomiendo encarecidamente! Los dones son caprichosos, no se puede abusar de ellos.
¿Y si resulta que tienes más de uno?
Prepárate, porque vas a sufrir.
Tengo unos cuantos dones. Puedo decirlo sin faltar a la modestia. Me guardo unos cuantos. Tener uno o más dones no significa que seas rico, ni que vayas a serlo. Posiblemente un carácter poco manejable granjee pocas simpatías, porque el mundo de las mentes complejas es intrincado y doloroso. Ni siquiera las personas que te rodean te comprenden. De hecho, se sienten tan violentas al no entender lo que tratas de decir, cuando tu sientes que hablas en nivel estándar…entonces te dejan con la palabra en la boca, o directamente te desprecian, te rechazan, o se distancian. Quedan para hacer cosas y no te llaman, están contigo pero miran el teléfono o te cambian de tema de forma abrupta. ¿Tanto se nota que cuando les preguntas por las banalidades que se supone que son importantes para ellos te importa un pimiento?
Te llegas a insensibilizar. Pero es triste que la sociedad actual prime lo fácil y fomente lo efímero e intrascendente.
No son amigos. Son monigotes, bultos que ves cada día pero que están de atrezzo. La palabra compañero la asocio por experiencia tanto a la traición, que para mí no tiene ningún valor positivo. Pocas son las excepciones.
Quizá ha llegado el momento de sopesar el concepto de amistad.
Cuidado con lo que deseas, dicen.
Tener un don, por no resultar grosero a la audiencia, diremos uno, supone que te odiarán por ello, o te idolatrarán a partes iguales para buscar el beneficio propio. He vivido de cerca ambas situaciones. Las personas que nos dedicamos al ámbito de las relaciones sociales nos movemos en una banda muy polarizada y es difícil estar enmedio.
Por naturaleza, por definición, es complicado ser un comunicador sin ser admirado u odiado.
No soy una persona simpática, sino más bien directa. No soporto a los hipócritas, a los copiones, a los que buscan atajos, a los pelotas, a los que creen que han descubierto algo cuando hace un siglo que domino esa materia, por ejemplo, la IA. No tengo paciencia para la gente que busca duros a peseta. Mucho menos para quienes quieren resultados al mínimo esfuerzo. ¿Qué decir de aquellos que menosprecian lo que saben que no pueden pagar u obtener a un precio de respeto? No hablemos para con el espabilao que hacía chuletas, ni con el que busca cargos cuando en realidad es un vago y un inútil.
Coexistir con un don parece fácil, pero no lo es. La gestión psicológica de un talento percibido te aboca a grandes conflictos internos.
Ver marcar un gol a Messi o a Cristiano, como en su día a Romario, que se dormía en los entrenamientos pero despuntaba treinta goles por temporada, o el caso del genial Ronaldinho Gaucho puede parecer fácil. Sin embargo es igualmente admirable la energía arrolladora basada en el trabajo consciente del gladiador Rafa Nadal. La sencillez, un valor compatible con su grandeza. Formas de ser, facultades valoradas por el público en núcleos temáticos de largo alcance.
¿Quién conoce el nombre del último equipo médico que ha optimizado significativamente la tasa de supervivencia a la leucemia infantil? Está claro ¿Verdad?
En el programa La reunión secreta liderado por el Doctor José Miguel Gaona de hace tres semanas, entrevistaron a la doctora que lidera el proyecto. Es española y el hito se ha logrado en nuestro país. Te recomiendo suscribirte al canal y seguir el programa. Se analiza la realidad social, política, económica y científica sin anestesia.
El talento natural se despliega estéticamente con facilidad. En parte sí, pero en realidad no.
Eso no existe. El arte espontáneo conlleva un trabajo invisible. En la profundidad de la realización de la magia de convertir un insight en un dicho y hecho existen muchos mecanismos de autosabotaje. Hay un elevado componente existencial en ello. Si eres como yo, que no soy ateo porque creo en la fuerza de la madre Naturaleza, la fe en uno mismo no es pecado ni falta de humildad, es la herramienta básica para convertir una idea pergeñada durante un sueño en algo tangible.
Veo un programa en televisión o en Youtube y de forma intuitiva sé como aplicar un determinado recurso de forma alternativa con programas sencillos como VídeoPad y Canva.
Y eso que aún no he utilizado la IA para hacer presentaciones. Más bien no la he divulgado porque lo veo un tema delicado. Ya es frustante que hoy en día te pregunten si has escrito un post con IA cuando llevas escribiendo y leyendo el periódico desde los ocho años, como para delegarle a la IA ciertas prerrogativas. A esos iletrados que ahora descubren que con la muleta de la IA pueden escribir, escritores con ACI, también los llamo #PaIAsos.
¿Qué me hace terreno abonado para la indiferencia y poco para el odio?
Que me identifico limpiamente desde un perfil claro, pero no me oriento al adorno ni a la marca personal como a mírame qué tengo y tú no, o al perfil de influencer. Siempre habrá una alternativa más conveniente, sino más oportuna, a mis recomendaciones: esfuérzate al máximo, lee, estudia, observa…
Una de las máximas que mantengo es que lo que pueda hacer por mí mismo disfrutando el proceso no se lo dejo a ninguna app de IA.
La utilizo como asistente para tareas en aquellas tareas tediosas creatividad cero que te suponen ganar tiempo. El orgasmo tecnológico de sentirse pleno por hacer un prompt que te va a quitar el trabajo, destrozará tu capacidad autónoma de aprender y te convertirá en la herramienta de la IA, lo dejo para los que madrugan para hacer deporte antes de leer un rato primero y luego entrenar.
¿Puede ser rechazado alguien por tener un don?
¡Claro que sí! La clave de semejante desprecio es la cercanía de quien recibe un espejo difícil de procesar. Entonces es el momento de evaluar quien está cerca de ti porque recela, porque te respeta o porque no te teme. Puede ser un familiar, un amigo. Quizá estén más cerca de lo que piensas. A los astros del deporte se les admira porque son inalcanzables. Viven en la distancia justa. Y cuando uno se acerca demasiado, puede que le pase lo mismo que a John Lennon, a menos que que el tirador sea admirador de Morata. Eso lo vi en un meme muy gracioso. Entonces quizá tengas suerte. Para los dones que no representan algo tangible como un deportivo de cien mil euros en la puerta y un chalé con piscina, lo que queda es la crítica. Si eres como yo, tranquilo/a, estás a salvo :).
Lo inocuo de los dones rechazados, los que requieren un esfuerzo por un resultado que no mueve masas.
Si tu don es intelectual, de lo único que te podrán acusar es de ser difícil de entender y de ofender sólo por decir una frase a quien dedica más tiempo a ver la tele que a leer. Ahí el peligro es que estarás muy solo, que es mi caso. Por eso no dejo de ser humilde por tener claro quienes son las personas con las que me quiero asociar, sea por afinidad temática, amistad o ambas.
Te acusan de falta de humildad cuando lo que quieren es que te sometas o te limites.
He intentado muchas veces, aún a costa de caer en el error de ser accesible con personas a las que se dice que para que entiendan hay que expresarles un mensaje claro y que pueda entender un niño de cinco años, pero entonces te llaman prepotente. Así que admito que mis prestaciones de rendimiento están en los nichos, en la mediación divulgativa y en ser aceptadamente odiado y rechazado. Me he acostumbrado. No vivo para gustar. Así están las cosas. No puedes gustar ni disgustar al cien por cien.
Cuando se trata de la labor docente lo tengo claro. El sistema los quiere dormidos y yo los despierto. Si eres un docente que se emociona con su trabajo, tienes algo de John Keating y eso es bueno. Especialmente hoy.
Los alumnos tienen que percibir la importancia de la lectura a partir de la necesidad de desarrollar la conciencia de la curiosidad. Y eso es así cuando la reacción a no comprender algo, más allá de la aclaración simplifiicada que todo profesor debe hacer por oficio, viene acompañada de la siempre apasionante promoción de la inquietud hacia la lectura, los saberes y el placer de la búsqueda, la investigación y la satisfacción autónoma de la propia curiosidad.
Hoy, que los jóvenes lo tienen todo para hallar respuesta a los interrogantes, viven más perdidos e inermes que nunca.
En temas que les tocan directamente son sensibles y por fuerza, conscientes, pero en general, las generaciones que hoy tienen de treinta años hacia abajo, hay una zona crítica que no se soluciona aplazando las fechas de la jubilación de los mayores ni de plantear la jubilación reversible.
Una de las grandes dormideras en la autopercepción de un don, un talento o una especialización es la tecnología basada en el ocio.
Hace impopular el esfuerzo necesario para llegar a ser buenos en algo para lo que se ha nacido con un porcentaje significativo de ventaja.
De hecho la tecnología distractiva es un rival demasiado poderoso para hallar placer en el agonismo necesario que requiere el culto a un trabajo de una habilidad destacada. Hablábamos de niveles de concentración muy exigentes. Los jugadores profesionales de baloncesto pueden llegar a lanzar desde su zona débil cientos de veces hasta mejorar su porcentaje bajo presión. En el terreno de lo intelectual median cientos de horas de lectura concentrada para realizar algunas composiciones espontáneas a un buen registro, con soltura y con un contraste de datos diligente.
¿Cómo detectar a alguien que está cerca de ti por celos, envidia o para aprovecharse de algo que sabes hacer?
Normalmente lo tengo claro:
Los mediocres son alérgicos al talento; zalameros, poco originales. Quieren impostar un don. Tienen que venderse, pero el desarrolllo profundo del don o talento les es ajeno. Podrían atesorarlo, pero pierden demasiado tiempo buscando en caminos ajenos. El talento, como su máximo desarrollo natural desde la conciencia del don parte desde tener una capacidad de concentración muy trabajada.
Piénsalo y hazlo. No hay más.
Explota tus puntos fuertes. Que se convierta en tu prioridad. Hace poco rechacé un proyecto editorial porque la persona que escribía la obra se apoyaba en la IA para mejorarla. Me causó un rechazo tan visceral que he alejado a esa persona de mi vida como a un resfriado. Tras leer el proyecto, que estaba bien, era preciso revisarlo sintácticamente, mi consejo fue hacer un repaso del campo léxico semántico y de estructura gramatical, la respuesta fue que se hizo con la versión de pago de Chat GPT y se felicitaba de las bonanzas de la IA para mejorar, si es que puede decirse así su obra. La náusea fue profunda y fulminante. El distanciamiento irremediable.
Creatividad, talento presunto e IA.
El problema en el ámbito de la intelectualidad y de la credibilidad original de las publicaciones literarias y de ciertos autores, es que la duda de la creatividad genuina es tan profunda que se ha convertido en un grave tocado, como dirían en el argot de la esgrima, muy difícil de solucionar. He de expresarlo con dureza pero es así: si el tonto del pueblo puede escribir un best seller, es que los escritores de verdad tenemos que revisar algunas cosas para reafirmar la autenticidad para desmarcarnos de ese mercado residual en que cualquiera hoy en día escribe y publica aunque le escriban.
Tengo la suerte de pertenecer a esa generación de personas capaces de discernir fácilmente la firma real de autor en un texto de estilo y diferenciarlo de un pestoso texto generado por la Iinteligencia Artificial.
Lo veo y lo hago. Evita la dispersión.
Sólo entonces y en paz contigo mismo, serás capaz de ver y de rodearte de personas que como tú tienen dones. Querrás comprenderlos, te maravillarán y te removerá la curiosidad, que a diferencia de la envidia y los celos, es constructiva y salva la vida a más gatos que a los que mata.
Es triste pero de hecho, la mediocridad se basa en la baja autoestima y en ese mal generalizado que es la envidia y los celos.
Cuando alguien te quiere analizar como igual porque te quiere controlar, no gestionará demasiado bien que tengas aptitudes especiales en algún terreno. Así que te atacará permanente en lo personal, porque es visceral y no admite que estás fuera de su control. Aparta a esa gentuza de tu vida. Yo recientemente lo he hecho y ganas en salud.
Siempre me lo dijo mi amigo del alma, El Profe: No hay como el perfil bajo para ver las intenciones de la gente.
Y por ello resulto poseedor de don rechazado. Nunca generaré grandes audiencias porque no hablo para gustar. Al menos no es la intención. No me oriento hacia objetivos cuantivativos.
No nos equivoquemos. Al admirado que nos da mal espejo le ignoramos, le castigamos con la indiferencia porque con ello saboteamos su ego. Es curioso. Divulgamos para fomentar la reflexión y sin embargo, generamos esos sentimientos opuestos: distanciamiento y una cercanía excesiva. Tienes que ser desconfiado y a la vez aparentar ser ingenuo para ver las intenciones de las personas que te rodean. Y los que nunca fallan son los que están enmedio: los amigos de toda la vida que no esperan nada más de ti, que a ti mismo. El resto son puros circunstantes.
¿Entonces qué dones son aceptados socialmente?
Aquellos que están en poder de personas lejanas pero que fomentan de forma natural la idolatría de masas. No ofenden porque no están delante de tu puerta ni son tu amigo. Tengo la suerte de disfrutar de dos tipos de amigos: los que me hacen aterrizar y centrarme en la persona sin tratar de anularme, los que reclaman a su amigo, a su hijo, a su hermano cuando no está en trance creando el siguiente movimiento. Luego están aquellos que como hermanos del alma, atesoran poderes extraordinarios que captan mi atención, están lejos de todo lo común y me permiten hablar de cualquier tema sin ser rechazado. Personas a las que puedo escuchar tanto en lo humano como en la facción específica y creativa y las horas discurren como el rayo porque sientes que creces sólo con dejar volar la mente. Es el feedback mutuo de mentes que se complementan, conectan y rara vez hacen de su encuentro un evento intrascendente.
Dones que pasan inadvertidos…o no tanto.
Mis dones no son de masas y como están relacionados con el desarrollo intelectual y el despliegue esforzado del desafío de conseguir con los mínimos recursos lo que hacen presupuestos y equipos muy elevados y se alejan del ego, si lo sumas a diplomacia cero, simpatía poca y un interés centrado más en el invitado que en mi figura, pues ocurre lo que ocurre, que te llevas lo peor de cada casa: eres poco popular y no te entiende ni dios cuando hablas. Los dones rechazados. Para muchos de mi entorno soy un alma atormentada, un fracasado, alguien que se esfuerza para nada.
¡Me da igual!
De hecho, un abandono estratégico para regresar con más fuerza más adelante, es una buena solución.
Es fácil despertar una pasión cuando la crees dormida o has dejado de ver el futuro:
Vé dos semanas a un trabajo de marras que te aburre. Resígnate e intenta creer que eso es un modelo de vida feliz que te aleja de la frustración. Hazte a la idea de que has abandonado tus inquietudes, que has aceptado que como no llegarás nunca a ser célebre o un super serie, vas a complacer a ese sector disuasorio tan amigo de alentar a quienes tenemos iniciativa. Ya te digo lo que pasará:
En tres semanas empezarás a somatizar malestar, insomnio, culpabilidad y quien sabe si cosas peores. Esa gente dirá que te ve mejor porque hablas su lenguaje y durante unos días te sentirás liberado. Has abandonado el motivo por el cual te rechazaban. Ahora se sienten bien. Eres un fracasado como ellos. Dirás: ostras, soy un mediocre. Trampas mentales. No tardarás en reaccionar. Es la naturaleza salvaje de quien tiene algo que decir. ¡No lo reprimas!
El momento mágico.
Y así que despertarás para volver con más fuerza. Te recomiendo esa terapia, sin abusar, pero cuando concurren externalidades fuertes que hacen complicado dedicarte a fondo a eso que te apasiona, sobrepasar el alcance de tus fuentes energéticas y forzar demasiado, puede resultar contraproducente y más a los cincuenta años como es mi caso, que ya no puedes doparte con azúcares y cafeína a lo bestia, como cuando tenía treinta y cinco y hacía burradas. A los cuarenta y cinco produje dieciocho programas en quince días. Acabé muerto y no asimilé ni disfruté el resultado hasta meses después.
¿Riñen la conciencia de un don con la humildad?
Considero que si tu finalidad es aprovechar ese don en favor de terceros, el pago moral lo obienes con la realización efectiva desde las enormes sensaciones que experimentas durante el proceso de aprendizaje. Cada proyecto audiovisual que voy mejorando me satisface enormemente. A mi entorno le cuesta entender como hago lo que hago sin ser un negocio y a veces me he llegado a saturar cuando profundamente he tenido la conciencia interna y la certeza de que el motivo que me mueve a ello, más allá de una perspectiva de dinero, es el dicho y hecho.
El propósito, el tratar con la persona, cada idea que mejora ese proyecto, la gestión de las dificultades.
Rara vez disfruto el resultado final con inmediatez porque lo he visto tantas veces incluso antes de realizarlo, que tras su realización, necesito un período de distanciamiento para disfrutarlo tras macerarlo mentalmente y verlo con ojos de sorpresa. LÑuego viene la revisión crítica, que no es dolorosa como pudiera pensarse, porque ya se proyecta como notas de mejora para el proyecto siguiente. Lo que más me apasiona de los programas y entrevistas que he trabajado, es que mantengo una estupenda relación con los protagonistas. 2026 será bonito. ¡Sigue con nosotros!
No dejes que las externalidades bloqueen tus procesos creativos.
No permitas que tus capacidades se intoxiquen del negativismo externo, de la envidia, de quienes tratan de disudirte desde sus bajas expectativas y autopercepción. ¿Tienes un don? Llévalo con dignidad, no pierdas el verdadero foco de un don respetable que es aquello en que resulta útil para los demás. Sé consciente de aquello que te queda por aprender aun cuando no sabes exactamente qué es. Esa constante te permitirá generar nuevos interrogantes que te mantendrán alerta, sin por ello caer en el análisis por parálisis.
Y recuerda lo que dice Peter Parker:
Todo poder conlleva una gran responsabilidad.
Factores de bloqueo de tipo social. El poder ambiguo de la comparación.
Cuando era niño mis padres tenían a mal, se estilaba, compararme con compañeros y vecinos que reunían hábitos, actitudes y conductas que ellos consideraban que debían formar pare de un código de niño ejemplar. No sabían que cada uno de esos modelos dignos de imitar eran falsos, tramposos, copiones, vagos y zalameros, pero mi reacción a ello fue potenciar a conciencia la singularidad creativa para ser más insubordinado, rebelde y odioso como contravalores de oportunidad. Por eso me gustó siempre más Lex Luthor que Supermán.
El caso contrario era el de un compañero del colegio al cual su familia le daba mala vida porque querían que obtuviera los mismos resultados académicos que yo, que con ir a clase ya aprobaba sin sufrir.
Aún así me aplicaba porque me apasionaba disfrutar de mi memoria multimodal. Lo sé, es fácil odiarme.
¿Qué le vamos a hacer?
El caso es que un día escribí una composición original de seis folios por delante y por detrás sin ninguna falta de ortografía. Tenía trece años.
Como no existía la IA, estoy fuera de duda, salvo por parte de los ignorantes que la necesitan con perdón hasta para cagar.
La profesora me reconoció el mérito con honores en octubre con un sobresaliente para todo el curso, a condición de que siguiera trabajando como si eso no hubiera sucedido y lo hice, aunque fuera a costa de dolor. Al salir de clase, me asieron entre cinco compañeros, me llevaron al jardín que había a un lateral del centro y me dejaron vendido al chaval al que su madre comparaba conmigo.
Me dió tal tunda que comprendí que lejos de desistir de mi don, iba a potenciarlo más que nunca.
El pobre desgraciado no supo reconocer los suyos, que eran ser guapo y buen deportista, así que se focalizó erróneamente a su carencia de los míos, por la impotencia de no poseerlos. La inoportunidad de la comparación incisiva se aplicó mal. La paliza fue sin exagerar muy parecida a la que le propina Gene Hackman a Richard Harris en Sin perdón (Clint Eastwood. 1992). Y nadie hizo nada ante tan lamentable espectáculo de humillación. Aún recuerdo el grito de mi madre desde la terraza. Eso lo detuvo.
Aprendí a hacer de Charles Bronson un buen guía de viaje y fui repartiendo por separado a cada uno lo suyo. Esa etapa duró más de lo debido pero era necesaria porque el amor propio es lo último que se pierde y no estaba dispuesto a ello. Bajo ningún concepto.
En el instituto daba tanto o más de lo que recibía. Ser buen estudiante era un handicap aún más serio. Allí la supervivencia me obligó por un tiempo a disfrutar más de pelear que de escribir. Fueron dos años perdidos hasta tercero de BUP, que quedaron por el camino los parias y quedamos los estdiantes. Así que desde entonces y con más razón, vivo para despreciar sin piedad al vulgo analfabeto por oficio, al amante de lo fácil y al tramposo, que ese día se subrogó en los puños de un ignorante para penalizar públicamente su envidia.
En resumen:
Tu mayor enemigo puede ser un amigo, un compañero, o un hermano. Aléjate como de la peste de envidiosos, celosos, vagos y mediocres que se centran más en lo ajeno que en lo propio. Desperdician su vida y dan mal ejemplo. Olvidan que todos tenemos un don, pero que supone un trabajo considerable desarrollarlo. Los alérgicos al esfuerzo tampoco son aconsejables en proximidad.
Reprimir un don o un talento desde que se es consciente y se pueden hacer cosas buenas en favor de otras personas y de la cultura puede considerase un acto delictivo, cuando no inmoral
¿Qué hubiera ocurrido si Henry Ford hubiera decidido no construir el primer coche por miedo a la presión del sector de transportes basado en el tiro animal?
Rodéate de personas que te hagan sentir bien, con las que puedas hablar de esos temas raros y con las que sientes que hay un crecimiento compartido. Masteminds. Pocos placeres como reunirse personas compatibles con inquietudes profundas. La energía con la que sales de esos encuentros apalanca tu potencia creativa y motivacional a niveles extraordinarios.
Mantente muy cerca de personas que te saquen del trance.
Recuerda que el don lo posees tu a él, no él a ti.
Es fácil abducirse y encerrarse. No obstante, vivimos en un mundo en el que hay que estar constantemente en relación. Ni residir en las redes sociales ni estar demasiado desconectado. Dee hecho, ligar con el interés general y moverse con limpieza en temas que suscitan una polarización pasa por estar actualizados al máximo.
Esa es la zona que he de mejorar, honestamente.
No puedo fingir ser simpático, sería falso, pero algunas habilidades sociales debo trabajarlas más para llegar al público. Se puede tener un don, incluso más y trabajarlos a conciencia y no se falta a la humildad cuando el enfoque te trasciende como persona. No sé si conoces al comunicador Fernando Miralles, pero te recomiendo tanto sus vídeos, como sus llibros especializados en la materia.
Nos esperan bonitos programas para 2026 y te espero cerca para poder hacértelos llegar. Voy a trabajar el podcast como un compromiso con la actualidad, al menos quincenalmente. Ahora que sé que mi tiempo vital se ha descontraído y que estoy libre de mal, vuelvo a desplegar nuevos proyectos. Y como anunciarlos con demasiada prontitud tiene gafe, los publicitaré cuando ya estén realizados.
Reflexión final.
En verdad el fenómeno tiene dos fases secuenciales que posteriormente se retroalimentan y se complementan para regularse y evolucionar:
La consciencia del don como momento en que nos damos cuenta de cuál es ese punto fuerte. Durante un tiempo y desde una lógica ingenuidad, tardaremos un tiempo en darnos cuenta de que lo que para nosotros es natural, para otros es complicado. Entonces observaremos que algunas personas se alejan de nosotros, otras no se dejan impresionar y las calificaremos como resistentes y otras estarán muy cerca. Como en ese momento nos sentimos solos, elegimos mal al socio. Es el sin talento que ve una oportunidad para aprovecharse de ese recurso que tu creías generalizado. Y en ese instante tomamos conciencia de que disfrutar de ese don o habilidad especial no está al alcance de esa generalidad.
La consciencia es la antesala de la conciencia respecto de algo cuya forma de gestionarse y de la aceptación que tenga ese don en la sociedad, ofrecerá el mapa actualizado de ti, como identidad, en el marco de referencia social en que te encuentras y de cómo percibes el feedback de tu entorno de cara a las posibilidades de ese don o habilidad. Se te despreciará por destacar, se te apreciará por lo que sabes hacer y se te remunerará y se te querrá como persona por el bien que hagas como ser humano en relación de como enfocas esas habilidades en favor de los demás y de cómo te beneficia personalmente sin por ello, ni ser insolidario, ni tener que sentirte mal.
La represión de un don se basa en cómo la fuerza de la presión social de la masa no crítica, amenaza y castiga con la condena a la soledad.
Te pondré un ejemplo muy claro:
a mí en el trabajo y de toda la vida me han despreciado o señalado en sentido despectivo por tener un lenguaje de registro complejo. Diplomáticamente hay comentarios como: es un mundo paralelo o está en su mundo. Y es su manera de discriminar, aunque ignoran que a la vez se autoclasifican como incultos. La diferencia es que en mi mundo y el de los pocos que cohabitan en él, se lee mucho, se analizan las cosas en profundidad, se observa constantemente y no nos contentamos con la recepción de cualquier noticia. Sabemos hacer una selección de la información, disponemos de procedimientos críticos para gestionar la información.
Es complicado desglosar esa interpretación para personas cuya paciencia y capacidad para escuchar se reduce al tiempo que dura un short en tik tok.
Esa discapacidad atencional que en la edad infantil y juvenil se llama TDAH o Trastorno de la Atención e Hiperactividad, lejos de desaparecer, se convierte en virtud con el estrés de hacer muchas cosas, propia de los adultos, hace muy complicado explicar en su debida complitud un fenómeno concreto. Los mayores lo llaman estrés, estar muy liado, tradúcemelo o tengo poco tiempo. En realidad es incapacidad.
Como docente puedo tener tolerancia con los alumnos y pondré a su disposición cualquier medio y recurso para hacer comprensible un concepto complejo y lo conseguiré.
Pero cuando se trata de un adulto, con todo lo que ello representa respecto de unas presuntas competencias por edad y capacidad, me choca al punto de la intolerancia, en que no tan sólo no sean capaces de entender y comprender, sino que además, sean desagradecidos. Por desgracia, ese perfil es muy general y ocurre algo muy curioso:
La masa no crítica, entendiendo no crítica por la falta de esmero o capacidad para filtrar la información que recibe y clasificarla adecuadamente, se convierte en una masa crítica en el sentido de que condiciona, juzga y determina quién y qué es aceptable y eso es así, no en base a raseros propiamente críticos, sino meramente superficiales y basados en los criterios de polarización con los que el sistema se hace fuerte cada día: la guerra de los géneros, el pulso ideológico de derechas e izquierdas, FC Barcelona vs Real Madrid, Israel o Palestina, Rusia o Ucrania…
Y ahí la paradoja:
La masa no crítica es a la vez crítica porque por su volumen, tiene poder para condicionar, señalar y decidir en nombre de una mayoría, no sé si decir sensible, pero sí suficiente para convertir lo injusto en justo y la mentira en una verdad.
Curiosamente esa masa no crítica y a la vez por su número y poder condicionador, crítica, se mueve por los mismos raseros: simplicidad, sobredimensión de los rasgos físicos, ocio, sexo, dinero y poder. Seguimos en el coliseo. Los deportistas de élite son los antiguos gladiadores, los que se venden al poder, los bufones y los custodios de los gobernantes cuya función es activar y promover la censura y la persecución medíatica, los centuriones. Y créeme que por desgracia lo tienen, el poder, me refiero. Ahora ten claro que si nuestro barco se hunde, preferiremos tener en la isla a un detective, a un filósofo, a un científico, a un carpintero y a un herrero, que a un grupo de influencers.
El don no sólo tiene valor cuando es percibido, es decir, consciente, tanto por parte de quien lo ostenta, como de quien lo sabe ver.
Está condicionado a cómo lo gestionas en atención a esa respuesta y en cómo lo reprimes, o lo trabajas de forma responsable porque estás convencido de que puede beneficiar a la humanidad, al margen de que esta quizá ni te lo agradezca, o incluso te critique, te señale y te condene a la soledad. Es mi pulso diario. Supongo que me hice docente para asegurar que al menos, hay una edad en la que durante un tiempo, puedes asentar unos pilares de valores sólidos. Algunos en el futuro lo aprovecharán. Lo celebras cuando encuentras a exalumnos y te cuentan que ahora son profesionales cualificados y que viven bien. Lo mismo que sufres cuando sabes lo que les inculcaste y se quedaron por el camino, perdidos en la masa no crítica, que a la postre, es crítica.
La opción de llegar al máximo desarrollo es un derecho de la persona.
Aunque parezca inmoral conformarnos con esa premisa. Si por encima de ello, está la felicidad, la mía, aparte del sufrimiento que conlleva, tiene claro al final que hay que tirar hacia adelante y que hacer pensar a la sociedad es bueno. La de otros, es ir a lo cómodo y evitar grandes esfuerzos, conformarse con un seis o incluso implorar, que hoy en día es fácil, para que la aprueben con un cuatro.
De hecho, hoy en día es antisocial suspender a un alumno.
Quizá nadie esté obligado a descubrir si tiene o no un don, ni a desarrollarlo si eso le hace infeliz. Lo que le dignifica es dejar vivir a los demás y no darles mal rollo porque decidan ser honestos y leales a sí mismos y desplieguen su energía creativa. Mientras alguien, aparte de ellos, pueda obtener rédito de su energía e inquietud ya merece la pena y hay que dejar de molestar. No es productivo entorpecer el desarrollo. La mediocridad es legítima mientras no sea un incordio.
Cuando alguien te diga que te falta humildad quizá lo que acuse sea el dolor de la conciencia de una cierta falta de implementación interna.
Si has llegado hasta aquí, te lo agradezco con toda sinceridad.
¡Te espero en la próxima!




3 diciembre, 2025 a las 8:06 pm
Muy asertivo, es verdad todos tenemos dones, me identifico mucho con esta publicación, gracias, gracias y gracias
30 diciembre, 2025 a las 6:21 pm
¡Muchas gracias, Anita!
Si la gente que se dedica a criticar a los demás se entretuviera un poco, aunque fuera un poco, a descubrir su poderes, sus dones, se asombraría y la humanidad en su conjunto se enriquecería.
¡Feliz Año Nuevo!