Se produce un fallo en el Sistema. Cuando en una sociedad hay problemas para incentivar la producción que abastezca a sus ciudadanos
Hay un grave fallo en el Sistema que se estaba filrando de forma subrepticia, pero ya se ha hecho demasiado evidente. Cuidadín con el suero de estoicismo que se nos está suministrando en vena a toda red, día a día, en mil citas y vídeos de empresarios y gurús muy versados, que incluso ante lo que parece inevitable, salvadas excepciones ciertas de dolores extremos imposibles o muy difíciles de soportar, en las que negar la atención sería inhumano, siempre queda la lucha hasta el último instante y la posibilidad más remota.
Hay un fallo en el Sistema cuando la evidencia del mismo se detecta, se conoce y por contra, se potencia en lugar de combatirse en el terreno.
El caso contrario a la pronta entrega ante el sufrimiento es la del inocente que sporta la presión del corredor de la muerte y consigue la absolución que parecía imposible…y ha ocurrido. Igualmente el inocente que esperó hasta el último instante, años y años, aunque acabara en tragedia. Luchó, por resiliencia, por apoyos y motivaciones externos, o por ambos. En los dos casos, sin o con ejecución lucharon.
Si Nelson Mandela naciera hoy ¿Sobreviviría al calvario que sufrió en su día en prisión todos los años que estuvo allí?
Con el espíritu pusilánime que se está inculcando desde el maldito buenismo, sería una posibilidad, pero se me antoja complicado.
Si no fuera por el espíritu de lucha, amigos míos que han superado metástasis fase 4 y un servidor, que no me dejé tocar, ahora, estas personas estaríamos haciendo excursiones en el paraíso.
Despertar a los jóvenes desde el punto de vista de los dogmas actuales es equivalente a molestarlos incluso a maltrararlos o a coartar su libertad. ¿Te das cuen, como decía un grande?
La juventud no está para que la compadezcan, sino para que la empujen y la ayuden a volar, especialmente cuando tiene la máxima energía y fuerza. Con el tiempo y la madurez aprendemos a usar los engranajes, las poleas, las palancas y las turbinas. Mediante la eficiencia y la coordinación de esfuerzos multiplicamos efectos paliando el paso de los años, ganando tiempo e inteligencia para vivir mejor. Un reemplazo que está de moda decir, pero positivo. El aire nuevo de una vida laboral cumplida barre los estragos, la desazón, y la toxicidad del estrés y nos permite sonreír tras coronar una montaña y ver todo cuanto se puede hacer con lo que queda por venir.
Algunos para dulcificarlo lo llaman carrera.
En ese momento de autoengaño, por la pereza de soportar el lógico deslumbramiento que se produce al abrirse un haz de luz cegadora, valga la metáfora, que es el tiempo disponible tan extenso y difícil de asimilar que se llama: Te lo has ganado, ahora eres más dueño de tu vida porque se te ha levantado el embargo de tiempo que era la jornada laboral, algunos vuelven a entrar en el túnel. No se dan la oportunidad de adaptarse a la nueva luz y a descubrir lo que hay cuando la pupila se adapta a la verdadera libertad.
Retorno voluntario al presidio.
Durante un tiempo realicé dos trabajos sociales de voluntariado en la antigua prisión de Palma. Era el siglo pasado. De cada diez presos, cuatro eran resilientes que ya tenían planes, tenían un proyecto real de llevar una vida nueva, pero el resto había asimilado que delinquir de nuevo era un modo de tener un plato de lentejas asegurado y una cama. Otros se encontraban cómodos en la función de ordenanzas y de ciertos privilegios y habían hecho del centro penitenciario, la otra familia.
La parálisis y la culpabilidad de no trabajar.
Así que los que no saben vivir ante el espectacular paisaje que se les abre, se entregan felizmente presos de la carencia creativa y se ofrecen como mentores escolares sin cobrar. Es esclavitud y horror vaqui, pero oye, lo llaman vocación. Cuando en realidad es
¿Y ahora qué?
Unos se ilusionan y otros tiemblan presa del terror ante lo incierto, cuando lo incierto, aunque parezca un circunloquio, es que a partir de ese momento, las circunstancias empieza a crear uno mismo.
Ante el nuevo reto: ¡creatividad y entusiasmo! Y sin embargo, la paradoja.
En las últimas edades, que es cuando viene un nivel de paz y de revisión de vida, hay otra lucha, que es la de tener buena salud, la de decidir qué nos afecta y qué nos resbala por consistencia. Se abren nuevos espacios para promover y participar en actividades intelectuales y de conexión con la naturaleza, encuentros sociales, etc. Un marco contextual, en definitiva, en el que es interesante estar en sintonía con nosotros mismos, con las personas y con el medio.
Es hora de seguir aprendiendo, en lugar de dejar que nos posea el miedo a no despertar al día siguiente.
En grandes números y diría demasiado, la juventud actual se desaprovecha porque no redita su push potencial por falta de foco. Hay en concurso concomitante de origen educativo familiar, un empobrecimiento del currículum y una corrupción mediática que en su conjunto no ha sabido, no han querido, ni han tenido la firmeza necesaria, más allá de la mera recomendación, para restringir qué entra en casa, que contenidos se ven en televisión y cuánto tiempo se puede tener el teléfono en la mano a cierta edad. Ahora viene la factura. Lo vemos a diario en los centros educativos, especialmente en las zonas metropolitanas.
He vivido demasiado pronto la amenaza de un diagnóstico serio y mi reacción no fue aceptación sino lucha. Por ese motivo te escribo ahora.
Esta semana se ha producido un grave fallo del Sistema.
Mi esposa y un servidor nos negamos a seguir en vivo el pan y circo de tan lamentable espectáculo-show televisivo de una ejecución bajo los auspicios del buenismo. La conclusión objetiva es que en verdad, somos un número.
Hace tiempo que me lo intentaron inculcar. Eso de que somos un número.
Fue un funcionario hace veinte años cuando era interino. Y le respondí: «Usted también, de hecho, yo no. Solo que no sabrían que hacer de usted, que no sirve ni para lo que hace y aquí le han puesto esta mesita, que en algún sitio los tenían que colocar» Ese instinto fiero de reivindicación y de no temer al poderoso si está equivocado bien se van encargando de erosionarlo en la juventud. La rebeldía hoy en día, salvo casos muy contados, es de caramelo. Esa conciencia de número conseguirán fijarla en la mente de algunas personas crando las peores condiciones sociales posibles para fomentar el desánimo y esa frase arraigada del No me va la vida, o que esto se pare que yo me bajo. Y la Gestalt demuestra que la convicción y la fijación de esos mensajes en la mente, fomenta la somatización de enfermedades psicofísicas. No en mí.
Esta semana, en el caso que se ha producido, no se ha puesto todo el empeño necesario.
Decir que se han perdido muchas oportunidades es poco, sin embargo ha podido el discurso que promueve el social-Comunismo. Ideologías hermanadas que profosan como insolidaria cualquier acción ajena positiva que por competencia se les escapa.
Devastación asegurada, por las condiciones que crean allá por donde campan, que es la miseria de repartir tanto los bienes, hasta que no quedan por repartir. Una vez más un nuevo circunloquio.
El caso lógico inverso sería el del barco en el que entra más agua que la que sale.
En los dos supuestos el resultado es el mismo: hundimiento. Y si ponemos cortapisas a una filosofía abierta de producción de recursos y de riqueza, cerramos número y desincentivamos a los emprendedores, los márgenes de disponibilidad se reducen. Entonces, como por falta de estructuras productivas, desaparecen las fuentes de suministro, acabamos siendo muchos y hay que pensar en hacer cosas. Y las palabras, un momento dado, tienen un poder dual que en una vertiente concreta tergiversan los términos y pueden convencer al débil de la idea de que abandonar, cuando aún no es la hora, es luchar.
Y no es así.
Cuando el panadero se desincentiva y se va a montar la panadería al pueblo de al lado, tenemos un problema de suministro. La alacena se acabará vaciando. Los que saben hacer pan y consideraban caro el del panadero, tendrán el monopolio del pan, pero ya no repartirán pan, sino hogazas. Ese es el problema de vaciar sin rellenar. Es a lo que vamos. Si colapsas el sistema demográficamente debes incrementar las inversiones externas y la producción interna para obtener ingresos tanto de las compras de tus conciudadanos, como de los beneficios obtenidos por la exportación. Entonces, igual somos muchos, pero no pasamos hambre y tenemos techo, porque al constructor le compensa traer la excavadora y empezar a fijar bloques y un buen cartel.
Sin embargo, el trile queda en evidencia.
Luego si extrangulas al sistema productivo, todo lo que queda es hambruna y cuando somos demasiados, ya sabemos lo que pasa: el Dominio Mental, la Geopolítica de la mente del coronel Pedro Baños lo explica muy bien. Y el estoicismo en canal, suavecito pero entrando en la conciencia es un sistema más para disuadir.
Se les da lo que no necesitan. Y nuestro futuro depende de ellos, ora pro nobis. Invierte por siacaso.
La juventud ahora mismo necesita empuje, fuerza, activación y propósito, no una paga y que le salga más a cuenta estar descontrolada por la calle y manejando una tecnología cuyo uso discrecional hace poco bien, a sí misma y a los demás.
Actitudes que nunca fallan y que nos traerían de vuelta una sociedad más feliz y productiva:
Lectura, inquietud, objetivos, encariñarse, enamorarse, proteger, sentir, compartir, algo por lo que movilizarse y no causas colectivas de dudosa naturaleza, curiosidad, socialización, tecnología como palanca, no como entretenimiento, producir, crear, actividades saludables a medio abierto, ponerse retos a corto plazo como parte de un todo, dudar sin miedo, el miedo como incentivo a retarse, contemplar, parar el tiempo, sentir la brisa, la pasión por el detalle, emocionarse, ayudar al prójimo ¿Quieres mayores motores de vida? No existen.
¿Me pregunto qué hay de las curas de sueño, los comas inducidos y la EMT?
Sólo digo que si fuera estoico desde hace un año estaría bajo tierra.
Totalmente de acuerdo con @LRsecreta, Fracaso del Sistema. Con M mayúscula.
Animo a la juventud a luchar y a focalizarse y es lo que haré mientras trabaje con ella. Y si me dan puerta, lo haré desde esa aula abierta que es internet.
No te rindas. Vive y Duérmete luchando, porque ahí está la verdadera paz.
Conclusión.
Tal vez el capitalismo, como solución de provisión compensatoria ante el crecimiento demográfico, así como la activación urgente del sector juvenil, no sean tan malas estrategias prácticas a la postre, se recupere la fe en la prosperidad y la vida se convierta en algo deseable y no algo de lo que la gente se quiera ir. Porque hemos llegado al límite en que la evidencia anuncia una filosofía de numerus clausus y en que tanto si entra más agua que la que sale, como que se produce menos pan del que se consume, esto va al colapso antes de lo previsto.
Esto se hunde a marchas forzadas.
Elementos para pensar:
En este pasaje el equipo de La Reunión Secreta del viernes 27/03/2026 comandado por el Doctor Gaona, pone hilo a la aguja a la tragedia mediática acontecida la semana del 23 al 26 de marzo de 2026 con motivo de la aplicación de una eutanasia atípica.No te pierdas esta entrevista al Doctor José Manuel Aguilar.




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