Se está produciendo una evasión de medios y figuras públicas autodenominadas progresistas de la red social X, un auténtico é-X-odo.

Una salida en masa muy propia de quienes temen competir en igualdad de oportunidades. El pretexto es muy claro.

El mensaje pro-Agenda 2030 ya no tendrá la impunidad de mantener su consigna con la tranquilidad que confiere un algoritmo basado en la censura de cualquier idea apartada de las políticas disidentes con el cambio climático, la cuestión del género y el wokismo que hasta hace unos pocos días tenía a su favor con la administración Biden. Entra Donald Trump y como personalidad destacada en el área de tecnología y desarrollo, designa al visionario Elon Musk, propietario de la red social X, anterior Twitter.

¿Se ha producido un cambio de timón de la opinión a la derecha o, se ha abierto un canal que hasta ahora estaba restringido y las fuerzas se han igualado?

Abrir foro al share capado hasta ahora contrario al discurso único, no tiene por qué responder a un desplazamiento. Es suficiente con que ese sector de voz vuelva a gozar de la posibilidad de tener visibilidad. Le escribía con palabras más o menos exactas como comentario a una personalidad relevante de nuestro país:

En un país de ciegos en que el rey es el tuerto, el crecimiento intelectual y productivo de los agentes que activan dicho país es una auténtica amenaza para los pseudolíderes trastornados cuyo afán de control se basa en mantener a la ciudadanía en la inopia, en la pobreza y en la miseria moral.

No creo que se haya producido un desplazamiento en sentido diametralmente opuesto a nivel ideológico. Considero que el hecho de que las fuerzas se igualen, ya ofrece un escenario más que interesante como para tener que aplicar truco alguno. También es que la derecha actual es de pastel y que lo que llaman ultraderecha es sencillamente una llamada a la coherencia.

Las ideologías en sentido tradicional se han deformado.

Actualmente vivimos una izquierda que se encamina hacia un modelo totalitario bajo los preceptos que nunca fallan: el empobrecimiento de la ciudadanía, el fomento de la incultura y el borrado de conceptos como la seguridad, la meritocracia, la libertad, la propiedad y la herencia.

Y tal propósito se logra de tres modos: mediante el adoctrinamiento, la polarizacióny la violencia de diseño.

Este último concepto no necesita ser articulado en el sentido más explícito de la palabra. Cuando el okupa tiene derechos prioritarios sobre el propietario y el Estado no lo sanciona sino que además, lo avala.

En el momento en que el heredero tiene que pactar con el banco para vender un bien a la baja y poder acceder al dinero necesario para pagar el impuesto de sucesiones.

El instante en que dos padres insatisfechos con el género de sus hijos, deciden que los van a manipular para obtener el resultado deseado en la infancia, sin esperar al desarrollo que en esa definición dicta la naturaleza.

Cuando el precio de la vivienda es privativo porque en ese proceso de empobrecer no se incentiva al constructor.

El día en que la inseguridad en las calles es un hecho y se convierte en una coyuntura interesante y se deja vendida a la policía, o se la utiliza para ir contra los ciudadanos.

¿Qué decir de una ley que en lugar de proteger a la mujer maltratada libera a sus torturadores y esa concesión inhumana ocasiona bajas?

También está el caso del político prevaricador que es recolocado mediante las puertas giratorias. Podría seguir. Eso es violencia de diseño.

¡Voy a seguir!

Cuando un derecho fundamental como la libertad de expresión contemplado en la Constitución es vulnerado por la censura en los medios de comunicación y redes sociales.

¿Qué diremos del fomento del cainismo profesional desde la impunidad de los sectarismos avalados por los poderes públicos para hacer mobbing a los agentes que cumplen escrupulosamente con su trabajo? ¿Son los vagos los nuevos dinamizadores del ámbito laboral en los organismos oficiales? No es así afortunadamente en todos. Queda un atisbo de esperanza. ¿Por qué se desincentiva la producción y se penaliza? Se nos encerró de forma inconstitucional el 2020. Se exigió que parte de las ayudas fueran devueltas por sus beneficiarios.

La desinformación también es un modo de ejercer violencia de diseño.

Estamos en un punto en que la oficialidad no es sinónimo de fiabilidad informativa y que desinformar, utilizando a medios subvencionados para divulgar noticias falsas con efecto aspersor, pasa por algo tan sencillo como que el Estado, lejos de desautorizar a esas empresas, les escribe el discurso y las incentiva. Y lo que es peor, con el dinero del contribuyente.

Una vez más, todas estas situaciones tienen sentido exclusivamente cuando el interés en fomentar el caos impide a la ciudadanía ver entre los árboles que cubren el bosque.

¿Por qué te vas?

Cantaba Jeanette en los setenta.

¿No es acaso un escenario interesante que todos los usuarios que interactúan en una red puedan intercambiar opiniones con respeto, sea cual fuere su posicionamiento ideológico? ¡Es muy fácil! Si te faltan al respeto, indiferencia, si faltas tú, advertencia y merecida. ¿Qué haces si detectas un bot? lo ignoras, sin más. Si el intercambio es constructivo y media el respeto, la dinámica fluye y todos crecemos en esa maravillosa experiencia del conocimiento. Resuelta que en un argumento victimista de última hora, ahora, quienes nos quedamos en X con una nueva voz, seremos culpables de un nuevo discurso único, pero no les hemos echado. Se van por sí mismos. Y visto quienes son, hasta me alegro. La pena es que no tendré con quien discutir y los bots conmigo se van a aburrir una cosa gorda.

¿Por qué huyen?

¿Tienen que trasladar a sus seguidores a una zona de influencia más restringida y a salvo de voces divergentes que puedan despertar cuestionamientos, algo así como una burbuja para proteger a sus correligionarios?

Musk ha visto la movida y despertó al algoritmo. Es hora de debatir en igualdad de condiciones.

Dicen de los perdedores que son aquellos que en un estado de inmadurez, narcisismo o incapacidad, devienen intolerantes ante el deber honorable de respetar el acatamiento de las reglas del juego y de aceptar una derrota legítima. Así que aplicarán todo cuanto medio de que dispongan para ganar como sea. El fin justifica los medios.

Ya lo han hecho.

Nuestro presidente ha sido estandarte de ese signo de debilidad, así que si sus palmeros necesitaban un argumento legitimador, ya lo tienen. Es el momento de poner pies en polvorosa de X, las normas han cambiado. Y se produce el é-X-odo.

Mi abuelo siempre decía que íbamos a ver una nueva guerra civil. Personalmente y con todo lo que acontece lo veo de otro modo:

Es suficiente con que Estados Unidos niegue a nuestro país la consideración de país digno o interesante para comerciar y de establecer relaciones internacionales, o nos imponga aranceles privativos a la importación de sus productos y cierre puertas a la exportación de los nuestros. Y que la condición del restablecimiento de las condiciones o la mejora de las mismas, pase por la dimisión del aparato de gobierno actual. Que la ciudadanía, harta que ya lo está y ya no calla, diga basta y exija nuevas elecciones. Y esta vez sea el pueblo el que no acepte al presidente si gana el mismo y convoque elecciones hasta conseguir un resultado distinto y beneficioso para todos.

Las redes sociales, el temido PODER DIGITAL tiene capacidad de cambio y de dar giros inesperados.

Tenemos el ejemplo de Horizonte y el caso de ING. La cacicada supuso que el programa demostró no necesitar a un sponsor sujeto al débil criterio de un, llamémosle algoritmo, que toma las decisiones por encima del factor humano.

Y en cierto modo, 1x, es verdad, no es un algoritmo humano.

El programa de ayer jueves 14 de noviembre de 2024 reventaba las audiencias más que nunca con más de tres millones de vistas y una media de casi un millón de espectadores. No es suficiente con negar una realidad o alterarla a capricho. Internet es un registro constante. Los legales vuelven a poder ganar ¡Y eso es bueno para todos, amigos!

Creo que la polarización se les ha ido de las manos y se les ha vuelto en contra. Ya no tienen credibilidad.

Por tanto, como que lo de enfrentarnos no funciona porque la gente está cansada de ver como la compra es cada vez más costosa y que coger el coche es día a día algo que hay que pensar, existen otros modos menos lesivos para todos de reconquistar la libertad y es aligerando el peso social de la carga de la clase política. Porque el enfrentamiento es ficticio, lo han creado ellos.

La pobreza inducida es el interesante estado que para unos, representa la patética lucha de traicionar al prójimo por un trozo de pan.

No hay que caer en la trampa.

Cuando el gobierno gana más con el litro de gasolina que el jeque árabe, algo está fallando. En el entorno en que el funcionario público que depende de una nómina acepta putear a un compañero en un mobbing de manual porque los números aprietan y quiere un miserable puesto de dirección que no vale lo que la conciencia del mal infligido. El momento en que al empresario que crea puestos de empleo y fomenta riqueza se le ataca, vivimos, por todo lo mencionado, en el mundo al revés. ¿Podemos cambiarlo?

SÍ.

La red que mayor influencia en estos impactos es X, conocida como Twitter.

El algoritmo de X, ahora más controlado por su fundador, ha decidido que era el momento de abrir nuevos diálogos y sus nuev as consignas, son demasiado abiertas para el estatus de todos aquellos seres abyectos que son esos reyes en el país de los tuertos.

Entonces, quizá sea cierto que ha llegado el momento del é-X-odo.

Instalarán su parroquia en los medios que controlan en prensa, televisión y canales propios y ante la intolerancia a un mundo abierto y flexible, predicarán sus homilías en foros sectarios donde nadie pueda molestarles. La otra fiesta.

El resto, seguiremos dialogando en X.

Obsesionarse con ganar (mejor dicho, con no perder) resulta contraproducente, sobre todo si te lleva a dejar de controlar las emociones. Es más: obsesionarse con ganar es el juego de los perdedores; lo máximo que podemos esperar es la creación de las mejores condiciones posibles para el triunfo…, Y atenernos al resultado. De esa forma el viaje resulta mucho más entretenido. 

Once anillos (2013).

Phil Jackson

(Frasesypensamientos.com)

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