¿Cómo pueden ser asesinos mentales cualidades positivas como entusiasmo y bondad?

Entusiasmo y bondad sin una protección, un blindaje moral, pueden hacernos frágiles. Parece paradójico, sin embargo, por más que puedan mutar los tiempos, mejorar los medios y pulirse la maestría de la hipocresía, los cementerios están más llenos de gente buena y motivada con grandes ideas e intenciones, que de malotes resabiados y aprovechados andando por el mundo. Y no hay pocos de los segundos. Anticipo a riesgo de hacer spoiler parcial, que he aprendido a moderar.

El entusiasmo en sí no es malo…en principio.

A cualquiera que le preguntes a qué tipo de personas quiere en su entorno, te dirán que para el desarrollo de cualquier proyecto, incluso de ambiente, si de una fiesta se trata, motivación, ilusión, entusiasmo y energía positiva sería la opción ideal.

¿Y qué diremos de la bondad?

Está claro que el marco de relaciones que cualquier buen ciudadano querrá en su agenda de contactos, tanto profesionales, como de amigos y familiares, será de personas cuyo oficio natural acredite la bondad.

Tengo una mala noticia:

Los cementerios están también sobrepoblados de buenas personas. El gañán verá en la bondad algo de lo que aprovecharse y en el bientencionado, el entusiasmo y la bondad transmiten credenciales de seriedad, fuerza, lealtad y confianza.

¿Cómo puede matar la bondad?

Muy sencillo. La bondad es el resultado de estar edificado sobre el sillar de un pack de valores positivos que rozan el extremo. Eso significa cada vez, una menor adaptación a un medio que funciona por parte de quién se aprovecha de la persona bondadosa mediante estrategias ladinas, implícitas y subrepticias en el enfoque a la gestión de los intereses a costa de…

El peligro más serio que rodea el entorno de esas personas que hoy en día se pueden calificar de AS- Alta Sensibilidad- son las consecuencias de una deslealtad que no corresponde su nivel de honestidad, de bondad. Unos, como un servidor, se hacen de acero y al conocer el potencial de riesgo de ciertas relaciones, no ajeno al hecho de que puede decepcionarse si algo no sale bien, se hace responsable, cuando la recompensa por implícitas contemplaba asumir el riesgo de implicarse.

Sin embargo no todas las personas bondadosas son como boxeadores.

No son pocas las ocasiones en que personas de bien que, ante una decepción profunda, acaban en depresión y como dice un colega youtuber de pro, optan ante su desubicación en un mundo cada vez más tecnificado y vacúo de honradez y la no correspondencia en la práctica, por aislarse y acabar por dessuscribirse de la vida, o en procesos trágicos de autodestrucción. En los tiempos actuales y en la práctica, la bondad es más una garantía de vulnerabilidad que de fuerza.

Un entusiasta puede ser un aprovechado que tira reclamos para atraer a entusiastas genuinos con magníficas ideas e intenciones y un ser bondadoso, un ente invisible. No siempre combinan al par en positivo.

Recuerdo cuando un entusiasta de esos que alegran las fiestas y se dormían en clase y faltaban mucho tocó a mi puerta la víspera de un examen universitario…El bueno le dijo que los milagros no existen. Y cateó, claro. En junio ni le cogí el teléfono. 100% entusiasmo. Me sentí bueno y malo a partes iguales, pero qué a gusto me quedé.

Actualmente la bondad es una debilidad de la que algunos pueden aprovecharse.

Unas veces desde la ignorancia, otras desde el menosprecio o la prepotencia, siempre hay quien confunde entusiasmo y bondad con ingenuidad. Ay ay ay, ja ja ja. Cuando emprendo un proyecto editorial, ya cuento con todo.

La realidad es que no hay nada peor que un bueno cabreado.

Así que me he insensibilizado como Jean Claude atizando tibiazos a la corteza de un árbol.

¿Significa eso que si algo sale mal y me la juegan me de igual?

Lógicamente no, pero he aprendido a manejar el tempo de las cosas y tengo mis propias estrategias de sondeo…y cuando algo, por pequeño que sea, me descuadra, la intuición ancestral que nunca falla, me dice, ¡para! Aguanta el límite un poco más, esa zona de calor que quema, pero no abrasa.

Y rara vez te equivocas.

El globo sonda inicial a distancia, ver algo raro un retraso en un envío de un material, una pauta poco habitual en la persona, algo que tu de primeras ves la cosa hecha, esto va a salir perfecto, pero el cuerpo te dice, no, al contrario, va a salir mal...Y lo que de ti depende es aguantar, porque eres bueno, pero con el tiempo, el entrenamiento y las bofetadas, aprendes a no ser gilipollas. Y efectivamente, no estabas equivocado. Me ahorré el tedio de horas.

¿Sorpresa? Tal vez decepción. Pero siempre hay movimientos en marcha para continuar. Y te levantas como un muelle.

Como le digo a mis amigos y socios: ¡Siguiente movimiento!

Lo que salva al bondadoso de caer en barrena moral y deprimirse, es estar siempre involucrado en proyectos motivantes, un caudal de actividades estimulantes, que no activismo. No dejar demasiado tiempo para magnificar lo sucedido y proyectar tu mente en esos movimientos paralelos y sucesivo que te mantendrán en liza, animado y con opciones vivas de éxito en esos otros frentes es un modo más satisfactorio y productivo. Reduce la afectación.

¿Entonces, cómo puede ser un asesino mental el entusiasmo? Y digo puede ser, porque decir que es un valor absoluto en todas sus posibildiades sería lanzar como verdad lo que es un sesgo muy real.

Fácil. Hay personas que viven a un ritmo mental, social y profesional más lento. Hay una falta de sincronismo con una realidad que cada vez discurre a mayor velocidad. La ilusión crece como un músculo que se desarrolla de forma desproporcionada, mientras que la otra parte de la ecuación, el que te la juega y te decepciona, igual ni es consciente de tus sentimientos, expectactivas y emociones, o no valora ese entusiasmo..de plano, le da igual. Es fácil que confunda a un artista con uno de sus trabajadores a los que lanza voces. Entonces va la suya y le importan un carajo las consecuencias que para ti puede reportar. Tal vez el beneficio es lo único que quiere.

Agradezco que ese momento para mí sucediera a los veinte años cuando una chica me dejó porque era demasiado bueno.

En aquellos entonces, pensaba que algún día me casaría y tendría una familia. Los tiempos y los cambios sociales te trastornan y debes adaptarte. Nos ha tocado un tiempo muy concentrado en cambios. Ahora cinco años suponen cambios sustanciales. ¿Un trabajo para siempre?…

Vida o cementerio.

Lo tengo claro, el punto justo de cabrón con quién lo merezca y toda la bondad e ilusión para esos seres nobles, que auque sufran porque viven despacio, tienen derecho a ser como son, aunque hoy en día, sean muy vulnerables. He contemplado en retrospectiva mi propio beneficio repetidas veces. Y lo tengo claro. Vivir o vivir.

Los tiempos cambian y si no lo haces con ellos, con algunas salvaguardas fundamentales, feneces.

Mientras creía en los valores clásicos, era la mezcla romántica de ambas cosas, entusiasmo y bondad. Era demasiado sufrimiento y el bloqueo funcional que suponía cada decepción suponía perder demasiado tiempo y oportunidades. Pasé por ello de los veinte años a los veinticinco. Salía con personas y aunque me gustaran, las dejaba porque eran demasiado buenas. Entonces no se enviaban e-mails, sino cartas. Esperabas una semana o más la respuesta en el buzón. Cita o calabazas. Ahora todo va más rápido y para lo malo, diría que incluso es bueno.

Pero las personas que tienen una vida interior analógica sufren.

Aún lo recuerdo, lloré dos días enteros mientras esa persona estaba liándose con un futbolista 🙂 Siempre he tenido mucho amor propio y la fuerza de mi alma reside en la lealtad, en la bondad y en el entusiasmo.

Así que la clave es vivir, observar y saber a quién le tienes que dar cada cosa en función de su comportamiento.

Bueno, sí, motivado, también y mucho, me encanta emprender proyectos, pero tonto no. Siempre digo que las decepciones es mejor vivirlas antes que después. El tiempo es oro, amigos. Capotazo y a seguir. Es el coste de oportunidad un concepto oportuno importado del ámbito de la economía:

Todo el tiempo que dedicas a lamentarte, lo estás perdiendo de poder estudiar nuevos territorios y prometedoras oportunidades. Desarrolla el músculo de la decepción más pronto que tarde y todo te afectará menos.

Parece que me estoy contradiciendo. Pero no, para nada.

Entusiasmo y bondad son atributos muy valorados. Lo que mide tu supervivencia y solidez moral, tu capacidad para resistir con tus valores y saber discernir cuando algo ha funcionado y cuando no, es el caudal de personas con quienes te relaciones y la certeza de que en ese ciclo de interacciones, alguna vez te van a decepcionar. Lo que de verdad importa, es que en el reconocimiento de esos valores por parte de quienes te valoran de verdad, no te fallan y te apoyan reside tu auténtica ID pública. Como bien dice Maestro Néstor, No hagamos del fracaso un oficio. Vale, sí, lloremos juntos y vayamos un rato de la mano, pero sigamos hacia adelante.

Alguna decepción ocasional es parte del presupuesto del éxito.

Siempre digo que el éxito es lograr esa meta que te has propuesto. La deformación de entusiasmo y bondad se deben en realidad a una extrapolación errónea que establece que el otro es tan bueno y honesto como nosotros y que comparte la misma pasión por ese supuesto proyecto en común. Es la fase de ingenuidad. Y quizá ese sesgo extensivo o de extrapolación te impida ver que el otro no es tan bueno como creías y que tu entusiasmo pasional que te llevó a compartir una idea, te llevó a ver que eclipsó la jugada que te preparaba la otra parte cuando te la voló.

¿Entonces qué hacemos?¿Nos convertimos en lo contrario, en impasibles y villanos revirados?

No. La ventaja del juego de mayores, es que el mapa se hace pequeño para el que te la juega, porque se implica el juego reputacional y tu puedes no ser una figura pública, pero la otra persona sí, y entonces valores como la bondad, el honor y entusiasmo, esa ID que te avala, se inclina estratégicamente a tu favor.

La balanza de poder se ha desplazado a tu favor.

¿Utilizar ese poder o no? ¿Hacer polvo al que te la ha jugado, o check y siguiente carta? Soy partidario de la negociación. Es más interesante. Puede que esa parte que te ha decepcionado necesite de ti en el futuro y luego…tal vez suba la puja, lo que era gratis ya no lo sea, o surjan condiciones paralelas…Cosas que se deciden llegado el momento. Tal vez estés muy ocupado y no haya tiempo. Las prioridades son dinámicas que cambian.

Lo que queda claro para esa parte es que no eres tonto y que entusiasmo y bondad no son valores incompatibles con la astucia.

Y es que quienes estamos rodados en las decepciones, pero tenemos callo, hemos habilitado nuestros sistemas para entrever cuando el guion se va torciendo. Simplemente percibes cosas y vas preparándote. No hay dolor, sólo una decepción que durará lo que tardes en decir:

¡Siguiente movimiento!

El pesar del talento perdido por el impacto de la maldad y la aprehensión ante su presión.

He visto a personas que hacían gala de entusiasmo y bondad dejar nuestro mundo. Auténticas eminencias cientiíficas y artísticas apagarse como estrellas al ver como una universidad o una empresa les robaban una idea que cambiaría el futuro de la sociedad. Confiaban, extrapolaban la bondad y su ilusión al punto en que no veían la que les iba a caer. Ahora están bajo ese epitafio porque se quedaron en la premisa del sufrimiento y no supieron que tarde o temprano, sale el sol.

El talento permanece latente en el flujo de la continuidad productiva y las emociones pueden polarizarse a la inercia de la creación de nuevas realidades. Tuviste una idea, puedes tener muchas más. Pero estar fuerte es fundamental para obrar esa transformación.

La de veces que mi familia me dijo eres un fracasado…o: quién te has creído que eres…por favor… Ahí están, lejos de mi vida. Ya no molestan. Y no les quiero ningún mal. Sencillamente no quiero que me estorben.

Descubrí ese cambio de flujo emocional cuando la pena me consumía hasta tal punto que el amor propio me sacudió y me dijo: ¡sal a la calle y demuéstrale al mundo lo que sabes hacer! Y aquí estamos.

¿Quieres ser bueno, entusiasta y no morir en el intento?

Gradúa las expectativas respecto a las personas con las que tratas. No tiene sentido convertirte en malo si no lo eres, porque harás desastres y la conciencia te castigará. Una celebridad puede ser un fiasco y un inventor anónimo ser una persona excelente y el proyecto, una aventura apasionante de valor y aprendizaje.

Al final y asesorado por gente sabia, fui descubriendo que entusiasmo y bondad son valores que sobreviven desde la correspondencia de facto.

Vive tu pasión de forma contenida. Lo sé, es difícil, pero deja hablar al otro, obsérvalo y sobre todo, si tienes una información que no mediatice la gestión correcta del proyecto, guárdala porque cuando te la van a jugar, todo lo que des de más, será lo que el otro utilizará para adelantarse y sumar un tanto a tu costa.

Tira algún cebo estratégico para ver si la otra persona sigue un guion honesto, o si saltan señales de falta de lealtad y actúa en consecuencia. Algo práctico, un recurso una herramienta facilitadora para la otra persona que puede utilizar para bien, o sentir que ya no te necesita y es cuando siente que te puede apartar del proyecto porque cree que puede volar solo…cuando puede no ser así. Nunca sabrá lo que habría sido. No lo merece.

No hace mucho supe esperar ante la falta de sincronización sospechosa en un intercambio y me llevé una decepción, pero me ahorré el tiempo y la paliza de editar el programa, porque algo no me cuadraba. Entonces, contuve emocionalmente el tempo y no tuve que regalar más esfuerzo que el justo para ver intenciones. Hay que saber ver la ganancia allá donde esté.

A todo esto…¿Tienes más proyectos en marcha?

El fundamento que hará que la herida sane velozmente y salves una depresión, según la magnitud del impacto, sea menor en tu interior y que tu capacidad resiliente te lance al siguiente movimiento, es la dinámica paralela y sucesiva, una intendencia de proyectos vivos que tiren tanto de ti, que lo sucedido que te ha salido mal por una guarrada que te han hecho, se diluya en el agua pasada que cede ante la impronta de las nuevas ilusiones, basadas sin duda. Porque los buenos somos así en intenciones: nobles y centrados en la aportación de valor para los beneficiarios.

No sé si lo había dicho, pero…¡qué diablos!

#SiguienteMovimiento.

Recuerda que las cosas nos afectan lo que nosotros les permitimos. En casos asociativos en que ser demasiado transparente y entusiasta pueda perjudicarte, aprende de las hostias y empezarás a filtrar cada vez mejor. Ahorrarás esfuerzos, reducirás tiempos y antes abrirás puertas a nuevas oportunidades.

No magnifiques la situación. No lo merece.

Caudal: el río. Que tu río de producción de ideas y de proyectos fluya constantemente. Puede que una roca desprendida bloquee el paso del agua.

Confía en la fuerza de la circulación constante y erosionadora del agua de un río.

La persistencia es la clave. Sería una lástima que una persona pierda su valor y su entusiasmo, su belleza interna por un incidente.

Entusiasmo y bondad son asesinos mentales cuando permites que las decepciones te paralicen.

¡Ponte en valor, esquiva y golpea, sigue tu camino!

En el epitafio de la imagen puede verse quién era yo y quien soy ahora. Entusiasmo, sí bondad, a raudales, pero… un poco más cabroncete cada día 🙂

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