Algún día te gustaría liderar un equipo profesional pero no te has planteado que la clave para gestionar de forma duradera es en base a un liderazgo imperfecto basado en humanidades. También es posible que vengas de un proyecto fallido y te culpes del fracaso, o que incluso seas en efecto responsable de ello. Quizá estés en medio de una tempestad. ¡Es igual! Lo importante es que no has tirado la toalla y te honra buscar respuestas porque quieres un nuevo mañana como líder en una versión mejorada.

¿Cómo puede una percepción aceptada como imperfecta, regir un organigrama humano en una empresa, ya sea PYME, gran bloque o directamente, una multinacional y pretender ser un líder de éxito ante tan limitadas expectativas a priori?

¿Y si el liderazgo imperfecto basado en humanidades es significativo de una actitud inteligente?

Puede ser conditio sine qua non, partir de esa premisa de imperfección para comprender la clave de continuidad. Por tanto y al hilo de esa posibilidad, el límite real podría ser malgastar recursos en busca de una idílica perfección. Pinta, bien, pero seguimos porque hay más, mucho más por revisar…

Entonces te respondo con otra pregunta:

¿Qué chances de éxito a medio-largo plazo le concedes al placer de dirigir un proyecto empresarial, desde la propuesta y ejecución de un modelo de tantos, perfectos, milimétricos, basados en todo tipo de prospecciones de eficiencia, acotaciones del margen de error a prácticamente el uno por ciento y en el cual se supone que trabaja el elemento esencial que hace posible cualquier intención:

EL FACTOR HUMANO?

Es desde esta premisa bendecidamente aceptada, el liderago imperfecto en base a humanidades, que la imperfección se convierte en una virtud porque tomar conciencia y consciencia de ello es:

PARTIR DE LA REALIDAD…

Y eso es así porque las personas, por nuestra propia naturaleza, somos imperfectas. Entonces se despliega la grandeza de esta obra de @Jordi Alemany, experto en Liderazgo imperfecto basado en humanidades:

Liderazgo imperfecto. Educando a los líderes del futuro.

Editorial: Plataforma Empresa.

Atención porque desde su primera impresión, esta obra, que ya va por la cuarta edición, cuenta con un trabajado prólogo de Sergio de la Calle, autor de la obra, Lidera con sentido del humor.

Más allá de un autor y de un crack en su campo, hay una persona excelente.

El libro de tres que iremos reseñando al correr de los próximos meses, nos emplaza a una entrevista live con Jordi a poco que su concentrada agenda le conceda un espacio de tiempo material para dedicarnos el placer de un vis a vis documentado con una eminencia en la materia. Puedo constatar la amabilidad de Jordi desde una excelencia demostrada con sus continuadas atenciones, especialmente cuando por motivos logísticos, tuve que solicitarle aplazar un tiempo el programa especial dedicado a la temática. 2026 será ese año, una cita a la que te invitaré a asistir a toda red a las puertas de las próximas Navidades.

¿Quién es Jordi Alemany?

Valencia, 1971 es la voz más autorizada de España en materia de la gestión empresarial desde el ángulo y estudio de sistemas de organización empresarial. Y no lo dice un servidor, que sí, lo ratifico, sino la revista Forbes, que en 2022 le reconoció como la persona más influyente en el ámbito de los negocios en España. Debe de ser así, cuando reconocidas personalidades del sector tienen a bien avalar la obra y a Jordi: Silvia Leal, Enrique de Mora, Fran Cheerny y Coral Puig Garrigó. Merce la pena leer la reseña que hace de la obra la emprendedora influencer Bisila Bokoko, autora de Todos tenemos una historia que contar.

Su recorrido profesional a nivel geográfico es extenso.

Londres, Santiago de Chile y Washington DC. Desde 2015 vuelve a moverse por España entre Valencia, Barcelona y Madrid, siempre con una apertura constante a la movilidad internacional. Para empezar, su formación universitaria se desarrolla entre Stanford, Georgetown, Macquarie y LBS.

Humanizador de negocios, así se define. Formador, mentor de directivos, ponente, fundador de Humanizers Academy y de la newsletter en Linkedin, In 7 minutes, red en la que es Top Voice. Destaca en el terreno de la práctica liderando equipos interdisciplinares, así como dirigiendo y creando centros de formación y desarrollo del talento para empresas multinacionales a lo largo y ancho del mundo.

Hablemos de la obra: Liderazgo imperfecto. Educando a los líderes del futuro.

Uno de los mayores temores de cualquier aspirante a líder, o líder ya en ejercicio, en el momento en que ambos pueden formularse las lógicas preguntas a la hora de establecer unos principios que garanticen un liderazgo efectivo y duradero. Hemos entrado ya pisando fuerte dejando claro que de poco te sirve tener en mente los mejores sistemas organizacionales del mundo si pierdes la pista de que trabajamos con personas, lideramos a personas y ante todo, por encima de cualquier objetivo matematizable, está la prioridad de liderar desde el propósito.

Y de ahí que aceptar aquella imperfección consustancial a la condición humana no tan sólo es inteligente, sino que se perfila como la diferencia definitiva para navegar en un mar de realidad.

Un escenario lleno de contingencias, cambios y contratiempos de toda índole que exigirá fundamentalmente un liderazgo imperfecto basado en humanidades.

El libro, que se lee de un tirón, hace que el lector agradezca su carácter ágil, estructurado, sincero y dinámico.

El bagaje inconsciente y predeterminado ¿Hay forma de modificar esos influjos?

La educación que hemos recibido ya condiciona inicialmente qué perfil de liderazgo vamos a adoptar. De igual modo la predominancia de hormonas que priorizan nuestros cauces de actuación. Ser conscientes de ellos, en qué nos potencian y en qué nos limitan no tan sólo afectará al modo en que percibiremos y ejerceremos determinado modelo de liderazgo, sino que reforzarán o limitarán eo tempore, la relación con nuestro equipo de trabajo. Vivimos un tiempo de cambios tecnológicos que desafían a la Ley de Moore y unos cambios sociales que afectan al modo de entender cuestiones como el derecho en general, el modo de entender al otro, así como el concepto de espacio de trabajo, los modelos de comunicación, la misión de la empresa, el derecho laboral y los aportes propios del origen cultural a la riqueza del clima social de la empresa.

La disciplina y el trabajo invertido en mejorar la performance en el balance de armonización, potenciación y neutralización hará tangibles las mejoras que apliquemos en nuestra praxis en el rol de líder.

Una tarea que va al margen de nosotros como figura y se orienta hacia el mencionado propósito y no tanto centrado en el ego ni en las propias metas de líder. Así las cosas, está claro que un líder que basa su papel en la corporación en una gestión hedonista, se aboca determinadamente al fracaso. La posibilidad reside en la claridad que uno tiene sobre ese propósito y fundamentalmente en la habilidad para hacerlo deseado por parte de nuestro equipo humano.

Cada persona detrás de un cometido, un cargo, una profesión, siendo quién es, desde sus fortalezas y visión, debe ser capaz de aportar su savoir faire y entregar dosis importantes de energía.

Todas estas exigencias se hacen dificiles de ver de forma constante y en ese largo plazo si no existe por parte del líder un equilibrio entre una fuerza comunicativa persuasiva y la dosificación de temas tan sensibles como la recompensa y el reconocimiento cuando son merecidos. Además, el trabajador, el miembro del equipo, debe ver reflejados esos atributos meritados en su día a día en forma de salario y acceso tangible a mejoras en su calidad de vida.

De lo contrario, no pasamos de un liderazgo de farol, basado en exprimir a las personas como un limón.

Cuando estas detecten el engaño, ni el mejor propósito les hará soportable la permanencia y marcharán. Jordi Alemany hace constante hincapié en ese aspecto en sus ya célebres post en fondo amarillo y letra negra. Mensajes memorables y muy compartidos que generan miles de interacciones cada día, que además, se expanden en otros tantos miles de hilos de debate.

Quizá te hayas planteado estas preguntas:

¿Qué diferencia existe entre un jefe y un líder?

¿Cómo podemos identificar a un buen líder y a uno malo?

¿Cómo influye el miedo en la cultura de empresa?

¿Qué explicación se halla detrás de la necesidad de la protección del equipo por parte de su líder?

¿Existen los superlíderes?

Resulta muy interesante la lógica interna de laescalera de visión, la gestión de la confianza, el consenso y cómo limitan la evolución de la empresa los sesgos más sensibles. Igualmente el hecho de que los favoritismos pueden responder o no a una competencia real.

¿Por qué tendemos a pensar, cuando conversamos con los demás, que necesariamente comprenden de qué les estamos hablando? Es otro sesgo muy habitual: La maldición del conocimiento. ¡No te lo pierdas!

En cuanto a la respuesta a la pregunta sobre cómo serán las empresas del futuro, Jordi Alemany sigue manteniendo el ritmo vivo y plantea temas como control vs autonomía, Gestión de personal vs experiencia del empleado, clonación vs diversidad y rentabilidad vs propósito. Como puedes apreciar, cada una de esas dualidades da de sí para emprender un máster y sin embargo, una respuesta integrada y viable que pondere todas ellas es la que te habilita para liderar, o te hace recapacitar sobre si realmente liderar está hecho para ti. Es mejor ser un buen miembro de equipo que un mal líder.

¿Has oído de la mentalidad de juego infinito?

El autor adapta este concepto de Simon Sinek al ejercicio del liderazgo que se orienta al largo plazo. Las empresas que merecen la pena no nacen con la mentalidad de venderse a la primera oferta, sólo por el hecho de presentar su proyecto como un anzuelo, un hook, para arrastrar a inversores cualificados y vender por un buen pico. Los líderes que se basan en esa mentalidad de juego infinito flexibilizan su estructura, la hacen más plástica, más líquida y se proponen realmente cumplir el propósito marcado y eso informa autenticidad y solidez. Sólo así es posible auditar a largo plazo un ejercicio de liderazgo a día de hoy desde una perspectiva histórica, entendiendo por ese horizonte temporal a más de diez años de antigüedad. Esa durabilidad sin la semilla humanista y el florecimiento de filosofías empáticas, compatibles con la productividad y la competitividad sería imposible.

Lastres como la sobreimposición fiscal, la inflación y lo caro que se ha vuelto eso de vivir, así como la dilución de la clase media, obligan al trabajador, al miembro del equipo a ejercer un derecho activo a la dignidad en su desempeño en la empresa.

¿Es la empresa una suerte de tribu?

¿Cómo influyen los grupos sociales en su comportamiento en el seno de las organizaciones empresariales? Conoce la matriz BRAVING y hallarás la clave para comprender las vías para conciliar a tu equipo.

Como curiosidades añadidas, te sugiero entrar a conocer la figura del vendedor de helados y el caso STEAM.

Si has tenido la suerte de conocer buenos y malos jefes, buenos y malos líderes, evalúa ese recuerdo con empatía hacia las responsabilidades que conlleva ejercer ese papel, sé congruente y mantén una actitud honesta, respecto de cuál fue tu modo de actuar, de aportar, o de defenderte de abusos laborales si los hubo y de cómo esos jefes o líderes reaccionaron. Posiblemente hubo un motivo por el cual abandonaste ese puesto o te despidieron. Mentalidad proactiva. Siempre.

Quizá sea lo de menos, porque lo que importa ahora es hoy y la formación, esfuerzos y reflexiones críticas sobre qué líder te planteas ser en adelante.

No me digas, mejor que lo que conocí, como un argumento categórico y suficiente, porque aunque pueda ser un buen principio e intención, se siguen a colación unos conocimentos y experiencias cualificados que con toda seguridad. Jordi Alemany, desde Liderazgo imperfecto y su bagaje te aportarán para que los miedos, la tensión y los complejos no tengan fuerza suficiente como para inmovilizarte y sí, por contra, te animen a emprender esa compleja tarea, actitudes como son la valentía, la inquietud constante por la adquisición de conocimientos y experiencias, asi como el desafío a la resistencia mental y física porque únicamente de ese modo se conquistan nuevas energías, visiones y capacidades.

Aunque humano e imperfecto, el buen líder tendrá que efectuar un desgaste sobrehumano en más de una ocasión.

Es la respuesta cualificada en los momentos clave que marca la diferencia entre ganar o perder. Esa pulgada que Al Pacino refiere en el film Un domingo cualquiera -2003-. Es preciso contagiar esa aspiración en el seno del equipo, un espíritu voraz que sin faltar al fair play, se orienta determinado hacia la conquista de los detalles que por suma nos hacen ganar.

Los buenos líderes no se quejan de los esfuerzos adicionales que lleva implícita su responsabilidad.

Por todo lo que se le exige y aún así, no vivirá esperando reconocimiento ni otra gratificación por ello que lograr el propósito. Entonces y sólo en ese momento, la celebración tendrá un sentido auténtico y se ratificará con el hecho de compartirlo con ese equipo humano al que se le ha exigido, pero también se le ha reconocido y recompensado justamente, que no lo justo.

Si estás en ese momento…

Si te encuentras en esas fases previas a tomar el rol de liderazgo de un equipo y tienes claro el propósito, no veas las dudas como una amenaza porque otras personas han pasado por ese camino y te pueden dar pistas sobre cómo andarlo.

No temas al fracaso como parte del proceso.

Aún así te vendrá muy bien formular preguntas. Es profesional y responsable. El error sería no hacerlo cuando te juegas tanto e implicas a tantas personas. Gracias a las aportaciones de Jordi Alemany, con esta obra cuyo acceso para su adquisición, te adjunto al pie de este post:

Hoy, ser un buen líder ya no es solo una entelequia, sino una posibilidad que depende más que nunca de ti.

Liderazgo imperfecto. Educando a los líderes del futuro.

Me dedico a la docencia desde hace veintitrés años y estoy de acuerdo con las consignas de Jordi. La conclusión es que la mayor revelación de un buen liderazgo se basa en integrar la imperfección como un factor natural en la realidad y los frutos se recogen en forma de satisfacción final desde la intensidad de la demanda de los alumnos a los que formas y del apoyo que te asiste por parte de las familias.

Ningún alumno, quien dice trabajador, es igual que el otro.

Ni de lejos, así que a nosotros como profesores y líderes nos corresponde conocer muy bien las características de cada personalidad, sus motivaciones y su núcleo de productividad potencial, graduando la exigencia y centrando la viabilidad de nuestras exigencias.

De Igual modo en la empresa, el liderazgo imperfecto se define por la impronta que marca y el factor clave de la proximidad ascendente por parte de miembros del equipo.

Si bien la dependencia no es la mejor estrategia, es óbice y señal de que las cosas se están haciendo bien, que los miembros del equipo se sientan parte del propósito, se preocupen por la figura que ejerce el liderazgo si alguna incidencia ha afectado a su salud y no teman a dirigirse a ellos como personas, porque son igualmente imperfectos, para hacer alguna sugerencia, transmitir una preocupación o aportar una solución que puede ser determinante. Detalles y hechos que en una tradicional visión absolutista del mando serían impensables, hace tiempo y no tanto.

Dos citas fulminantes que me encantan de Jordi Alemany, entre los miles que lleva publicadas a lo largo de sus más de veinticinco años de trabajo como humanizador de negocios, dice así:

La mediocridad mata a más empresas que la competencia.

En la ecuación de la rentabilidad, la variable multiplicadora son las personas.

Haz tu apuesta personal por el liderazgo imperfecto basado en humanidades y conoce la obra de Jordi Alemany. Puede que estés a punto de gestionar, o que hayas salido de una mala experiencia y quieras mejorar, o que estés perdido/a en el proceso en medio de mil problemas y desees encontrar un camino certero. Si la rendición no es una posibilidad…

¡No lo dudes, esta es tu opción!

Editorial: Plataforma Empresa.

Jordi Alemany, especialista internacional en Liderazgo Humanista, es autor de: Liderazgo imperfecto. Educando a los líderes del futuro, El Efecto Láser y La Carrera Infinita. (Fuente imagen: Jordi Alemany. Foto-Studio)

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