Hoy iniciamos un ciclo dedicado a la salud con base al ayuno intermitente variable.
¿Qué es el ayuno intermitente variable?
¿Y si te digo que dejarás de ser esclavo de la comida, aumentará tu continuidad en el trabajo, el rendimiento y tu equilibrio emocional?
Disminuirá tu dependencia, la ansiedad será una variable que vas a dominar a tu favor no dándole al organismo la respuesta que espera, sino una correcta y equilibrada.
Se incrementará tu productividad, descansarás mejor. La siesta no será de oso. Quizá no la necesites cada día.
¿Qué te parece? Si te interesa el tema y te has cansado de dietas milagrosas acabando en el mismo punto en niveles de frustración insoportables, sigue leyendo.
Te lo dice alguien con quien los médicos han experimentado más que con un conejo para llegar a ver como mi preparador predilecto, mi tío Sebastián Cabanellas, acertaba desde el primer momento y me conocía físicamente mejor que yo mismo. Me hicieron probar Ozempic, dietas hipocalóricas, me trataron con Topamax combinado con Prozac para acabar sin salir un semestre de fiesta a los treinta años porque la minga solo me servía para ir a hacer pis.
¿Médicos convencionales?
Mi experiencia ha sido nefasta. Cada vez acabé peor. Dejé de competir y la cantidad salvaje de adrenalina que el organismo acumulaba por el contraste del hábito de preparar carreras a entrenar lo normal era tan tóxica, que no encontraba paz y comía por ansiedad. Era como si generara cortisol con cada inspiración.
Hasta que lees a médicos outsiders como la Doctora Carmen Romero, Víctor, Bruce H.Lipton, Borja Bandera, Antelm Pujol y el Doctor La Rosa.
Entonces, contrastando y filtrando bien a los profesionales con nombres como los que acabo de mencionar, seguro que hay otros igualmente cualificados, salimos del discurso habitual y descubrimos que más allá de la medicina convencional, existen posibilidades adaptativas y que algunos médicos han perdido el miedo a ir contra el sistema. Hoy, ya nivelado y con un sistema flexible de gestión dietética, entreno y propósito, ya no tengo aquella dependencia enfermiza del comer y sé decir basta. ¿Te apuntas? Descubrirás una forma más libre y agradable de vivir. Así que te propongo mi propia adaptación metodológica:
El ayuno intermitente variable. ¿Cómo funciona?
Responder a esta pregunta en un único post sería denso y muy difícil de abarcar en su conjunto de forma relajada. Anticipamos que su correcta gestión, detalle que se guarda con celo, aniquila de plano el efecto rebote. Creo que hemos empezado de forma consistente. Quédate con lo siguiente:
Seguir el mismo plan como un baile estructurado de forma regular e inamovible es garantía de fracaso. El cerebro en segunda instancia no es fácil de engañar. La mente requiere un esfuerzo y una persistencia superior. Por este motivo la tasa de éxito general sostenida en el tiempo es baja.
Por este motivo, el ayuno tradicional, entendido como una pauta regular marcada e inalterable en la secuencia de días, horas, tipos de alimento e intensidad del ejercicio acaba en estancamiento, recuperación, superación de peso inicial y posible depresión, etc. ¿Cómo lo ves? El organismo tiene memoria, por este motivo, ninguna dieta funciona dos veces y hay personas condenadas a encontrar la bola al pie de la rampa dos o tres veces al año. Hay mucho más y lo vamos a organizar.
El ayuno intermitente variable rompe los cánones tradicionales ya que se trata de un matiz agregado que que es crucial dentro de las expectativas finales de lograr cumplir el acrónimo P.U.C, que significa:
Prolongando los Umbrales de nuestras Capacidades desde el ayuno intermitente variable
Se trata de una mecánica de tipo asociativo a partir de hábitos colaterales. Hablamos de facto de un proceso interdisciplinar en el que se implican disciplina, hábitos, ámbito emocional, intelecto y propósito.
Un hábito puede ser también la capacidad sistemica para realizar modificaciones inteligentes de impacto positivo en nuestro organismo.
Hasta ahora se ha confundido la importancia de los hábitos y su carácter regular y programático que es así para que exista un orden en las cosas, con una situación excepcional que es la capacidad del organismo para relajarse cuando una dinámica es predecible. De ahí que la persona que tiende al sobrepeso acabe probando mil dietas existentes y no todas saludables para acabar estresados y con más peso que cuando iniciaron la dieta. Un caos intencional y con criterio puede ser signo de oportunidad. De forma paradójica, en el terreno de regular el organismo y mantener un peso estable y evitar que este se acumule gradualmente ante el descenso natural del rendimiento hormonal, resulta ser que:
La desprogramación intencional, o metaconsciente, por bestia y contradictorio que pueda parecer, o lo que es igual, un engaño legal al metabolismo, acaba resultando una pauta de éxito.
Sencillamente que a la estructura intelectual superficial la toreas con un ABC, pero a la profunda le tienes que hacer faroles y giros constantes. Como ves, no racaneo en la exposición y se va captando la idea esencial. Por eso, al póker como en la gestión dietética a largo plazo no le ganas con Ases, reyes, damas, parejas y figuras con posición.
Negociar con el peso es un manejo de rounder.
¿Y si hoy decidimos comer cinco veces, mañana una y pasado mañana, tres, resulta que el organismo lo agradece y alarga la tolerancia a la gestión del juego hambre-saciedad? Porque la psicología juega un papel crucial, especialmente con los estómagos agradecidos entre los cuales se incluye el mío.
Cláusula de responsabilidad en materia de salud y gestión diligente del ayuno intermitente y especialmente, del ayuno intermitente variable.
Este es un punto muy necesario. Antes de proceder a realizar una inmersión práctica en este ciclo temático que mejorará la salud, la longevidad y la calidad de vida de muchos usuarios que se comprometan de forma disciplinada.
Si tienes en marcha un tratamiento bajo diagnóstico de hipertensión, diabetes o hipoglucemia, es preciso consultar a tu endocrino.
Asegúrate que sea un médico especialista con conocimientos deportivos y del entrenamiento, porque como sea de esos médicos aburridos de la Seguridad Social que lo son porque le viene de familia y ese facultativo fume y esté sobrepesado, o ni te mire cuando le hablas, será complicado que te entienda, perderás el tiempo y renunciarás a una buena oportunidad de mejorar tu salud.
En el caso de que estés ante el profesional adecuado a una demanda tan específica, es muy importante que te marque unos límites de tolerancia saludable al ayuno.
Tampoco te vale un médico que te diga que hay que hacer cinco comidas al día por norma, que te recete Ozempic y productos similares, cuyos efectos a largo plazo empiezan a despertar dudas, para irse de crucero a costa de la comisión de la dieta milagrosa. Por no hablar de un profesional de la medicina que te mate de hambre con estresantes dietas de puntos e incremente el punto sensible, multiplicando tu ansiedad y rebotando a lo grande. Si esa es la tendencia sigue buscando.
Si te dicen que con 180 tienes colesterol, envíalo a paseo.
En mi tiempo, allá por los noventa y hasta 2010, con 220 de colesterol, competías y rendías al cien por cien si tenías el azúcar por debajo de noventa y la tensión a 6/11 o 5/10.
Ahora toca vender a las estatinas y a sus primas hermanas.
En poco tiempo, con la colección de los cromos de la Liga, tendrás un pastillero customizable, una estupenda colección de pastillas de colores y un calendario que te volverá loco. ¡Naing! Si lo tuyo no es grave y lo que llevas es un organismo atascado y cuatro paellas de más, incluso veinte o treinta kilos, no te asustes. Sólo es echarle coraje y abrirte a la posibilidad de que si sigues en el plan actual, la muerte tocará a tu puerta muy temprano.
¿Cuánto tiempo llevas sin entrenar?
Da igual. Hoy empiezas, da igual si llueve, hace viento o es tarde. A ciertos niveles y por duro que suene, puede no estar garantizado ver el día siguiente. Cuando estaba en 132 kg tenía pánico a dormirme. Me puse en marcha y soy otra persona. Te lo dice alguien que le ha visto la cara al diablo varias veces y no le ha perdido la mirada.
Cerebro, mente, estructura y código fuente. El potencial de la autoreparación desde al ayuno intermitente variable y sus adláteres procesales.
Nuestro organismo regido por el cerebro como órgano y por la mente como estructura racional, al alma de momento la dejamos de lado, pero tendrá su momento, funciona como el código fuente de una página web.
Cuando me dijeron que tenía una enfermedad letal no me lo creí. Me escuché por dentro y sabía que estaban equivovados.
Mi testarudez y consistencia me valieron salvarme de un calvario que ya parecía escrito. Podia hacer dos cosas, paralizarme y dejarme poseer por el pánico y encomendarme, cosa en la que no creo porque no me puede tanto la devoción para brindar con facilidad un hágase tu voluntad, o lo que hice: caminar, seleccionar la comida, rechazar cualquier porquería de medicamento que me querían endosar, subir escaleras y hacer series en el parking del hospital. Comer demasiado y mal, no entrenar, ver lo malo y no lo bueno, no descansar lo necesario son elementos que se pueden modificar de tu código sin necesitar a nadie, sólo humildad y aplicarte mediante la consciencia, la conciencia y la consecuente determinación a resolverlo.
Jugamos un papel más activo de lo que creemos en la capacidad para autorepararnos.
Sólo es detectar, investigar, observarnos, escucharnos, actuar en consecuencia y ser constantes. Sencillo quizá. Fácil, no tanto.
Vale la pena plantearse un cambio y atacar un ayuno intermitente VARIABLE.
Cuando tu estado de salud se puede corregir con una simple reprogramación de hábitos, estamos en condiciones de iniciar el ayuno intermitente variable. Sé que me van a hatear, pero es lo que hay. Hasta ahora se constata que el ayuno intermitente estrictamente garantiza una pérdida de peso, pero no se explica cómo se vencen los estancamientos y su impacto psicológico, así como los rebotes o retornos con incremento de peso, incluso superando el peso inicial pre-proceso.
¡Cuando el problema es común, se acabó preocuparse, es hora de actuar!
Si tu situación es sencillamente la necesidad de buscar una respuesta diferente, romper con el sedentarismo de forma dinámica y con garantía de fuerza y de descubrir un nuevo sistema de vida, estamos en la mejor situación para empezar. Así que te lanzo el organizador de entregas del ciclo:
1-El ayuno intermitente variable. Mecánica
-El post que estás leyendo ahora-.
2-Sugerencias aplicativas nutritivas en cada ciclo de la rotación.
¿Qué comer en cada fase de la rotación e intensidad del ejercicio realizado y en los períodos de descanso de la rutina del entrenamiento y períodos de supercompensación.
3-Propuestas secuenciadas de entrenamiento combinando un sistema F70C30, lo que significa un componente de fuerza del 70% y un 30% de cardio.
Todo atendiendo al momento de la rotación y considerando los contraciclos. De todo esto hablaremos en el siguiente post. Te avanzo, eso sí, que un contraciclo consiste en un antitético cambio de intensidad en un momento en el que se supone que según los cánones tradicionales debería aplicarse la resistencia y no la fuerza y a la inversa. De las rotaciones sí hablaremos hoy, ya que es fundamental a la hora de comprender la organización de la mecánica del ayuno intermitente variable.
4-Actividades complementarias de índole variada que contribuyen a la felicidad y hacen sostenible el ayuno intermitente variable de forma permanente. También hablaremos de la excepción ocasional. Te lo dejo enunciado.
5- Prevención e intervención educativo.
Pautas tempranas de regulación para un futuro control consciente de nuestra propia salud en la edad adulta.
6- Conclusiones.
Realizaremos un resumen muy claro que cerrará el círculo de un sistema saludable, potente y garante de una calidad de vida superior.
Mecánica del ayuno intermitente variable.
La operativa de esta metodología es muy sencilla. Que tu cerebro no sepa lo que vas a hacer mañana. La clave es la improvisación. Se contemplan unos límites:
Fase de progresión estándar o evolución del ayuno intermitente. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Lo que nos venden como la panacea.
Es cierto que no podemos pasar de comer como puercos a hacer un ayuno de veinte horas de golpe, porque te harás más mal que bien. Principio de progresividad. Fundamental ese orden.
Tiempos: Inicia el proceso por ejemplo, tres días a la semana aleatorios con un ayuno base fraccionado de 12 horas y procura no cenar más allá de las 21h. Hay a quien le va bien cerrar el pico a las seis de la tarde. Hablaremos en breve del sistema rotacional, premisa esencial de esta propuesta. Si centras la comida nuclear en el almuerzo, hay una trampa legal que es la noche. Si tienes la capacidad de no asaltar la nevera a horas intempestivas y te acuestas cansado, ya has superado siete u ocho horas. En una más, puedes desayunar sano nutrientes de los que hablaremos el próximo domingo y hacer un ciclo nuevo de diez horas hasta las siete de la tarde, Entonces podrás distribuir una carga de entre 1.500 y 2.000 calorías entre las siete de la tarde y las nueve de la noche. Si a las diez de la mañana tomas un café solo potente y sin azúcar, de esos que saben a rata frita, es incluso un hábito beneficioso para la flora intestinal. Si tomas el café a las seis porque te cuesta desvelarte, te sale más a cuenta una ducha fría que ir a hacer pis y tirar hierro por el retrete. Procura tener a mano un servicio y no olvides los pañuelitos si entrenas temprano por el bosque.
Secuencia.
En la fase estándar no hay fraccionamientos. lo indicado, ya que nos estamos adaptando tres veces a la semana, es incrementar media hora de ayuno cada semana hasta normalizar las dieciséis y un mínnimo diario de entre doce y catorce.
Regulación de la carga calórica.
Los cánones tradicionales, esos que el cerebro lee rápido y a la segunda no se deja hackear, dirían que tanto has entrenado, tanto vas a consumir. Pues no, a veces lo haremos y a veces no. Ahí mente hackea cerebro.
Fase rotacional:
Aquí se inicia el juego. respetando las normas del no hartazgo, el mínimo de 12-14 diarias y no extendiéndote por norma más de veinte diarias, especialmente dos días sucesivos, vas a improvisar modificando los días que rompas, tres a la semana y no seguidos, haciendo entre tres y cinco comidas diarias. Lo importante es la ruptura del día siguiente, que atacas con dieciocho horas. Ahí es importante despistar a la mente con actividades de trabajo y objetivos de productividad que impliquen tanta concentración que comer pueda demorarse sin sufrimiento. Eso sí, no olvides hidratarte. Esencial. No podemos cargarnos ese radiador que son los riñones.
Entre medias.
Café solo sin azúcar, yogur sin azúcar, té sin azúcar, yema de huevo duro con jamón serrano, huevo pasado por agua con una cucharada de café de aceite de oliva virgen, nueces, almendras, pasas. Una picadita por la mañana y otra a media tarde. Trampas legales muy light que te mantienen en equilibrio emocional, son nutrientes y prolongan la viabilidad del sistema a largo plazo. Es posible que los días de fortaleza, mente ocupada y otras distracciones puedas evitar esas picaditas, o al menos una.
La hidratación. Distribución.
Evita los gases, las bebidas azucaradas, las bebidas energéticas por más que digan zero. Bebe agua preferentemente con un residuo seco inferior a 180ºC 200.Mineralización débil, salvo que entres por otros motivos y mala gestión del sistema en anemia, que tendrás que interrumpir el proceso y analizar en qué estás fallando, en cuyo caso habrá que aplicar una medida restaurativa, nornalizar y pasado un tiempo en que la analítica indique fortaleza, volver a intentarlo subsanando los errores.
Lo apropiado para evitar el sueño nocturno interrumpido es consumir un 80% de agua hasta las tres de la tarde y el otro 20% restante hasta las 20h.
MUY IMPORTANTE:
La única condición y sí de sentido común, una medida de seguridad, es distribuir la carga de volumen de ingesta de manera que no lleguemos al hartazgo en el punto de sentir que explotamos.
¿Cómo detectar el punto en que comemos por comero ya no por hambre sino por ansiedad?
Una pauta educada de saciedad es ser conscientes y analizar los acontecimientos emocionales del día. Así detectamos con mayor facilidad cuando comemos por hambre real y cuando lo hacemos por ansiedad. Si te cuesta medir ese punto, o implicas elementos subjetivos de tipo emocional en el hábito de comer, obsérvate y memoriza las consecuencias desagradable. Hay un componente cognitivo-conductual en esa tarea de análisis de sensaciones concomitante: observarnos mientras comemos. Come despacio.
Los expertos y me adhiero a ese pensar, sugieren masticar 35 veces antes de la deglución.
Evitemos un lleno extremo y el malestar que ocasiona, por no hablar en ciertos, límites de salir, de los riesgos que he señalado. Hay momentos delicados en que el estrés, la angustia y la suma de sedentarismo, baja forma y mal comer pueden conjurarse y fulminarte mientras duermes: infarto de miocardio, muerte súbita, ictus de diversa consideración. No siempre tenemos la suerte de estar acompañados cuando eso ocurre.
¿Merece la pena luchar por mejorar esa situación?
Diría que a priori, el carácter retórico de la pregunta ofende. Cierta vez, el año 2.000 escribí en un medio que: siempre será imperiosa la necesidad de remarcar las cosas obvias. Adelgazar es tan sencillo de entrada, en teoría, como restar y mejorar la condición física, resultado de sumar entrenamientos de calidad. Sin embargo nuestra mente, como aseveraba Thorndike en los 70 no piensa lógica, sino psicológicamente. Por eso el sistema que vivimos a nivel socioeconómico y cultural nos desgasta, nos estresa, nos hace infelices e irritables, nos deprime y convierte en seres perezosos, con una tendencia desmesurada hacia la inactividad y la autocomplacencia, trampeando con los sistemas de recompensas y la autojustificación, se han disparado conductas como la obesidad, y las conductas patológicas extremas como la adicción al sexo, la bulimia y la anorexia.
El ayuno intermitente variable se define por el carácter rotacional y aleatorio.
Nuestro organismo, por el historial geenético de supervivencia que nos define, está hecho para luchar, o eso era así hasta que apareció la agricultura y la ganadería, en que el hábito de comer estaba algo más asegurado y el cazador primitivo ya estaba más tranquilo. Pasamos de los núcleos de caza particulares y nucleares al cooperativismo y a las comunidades de producción.
Sufrir durante un tiempo por una recompensa adaptativa llamada longevidad y calidad de vida siempre es un estímulo altamente atractivo.
Y entonces entramos en una fase más acomodaticia de la que nuestro organismo también ha cogido gustosa memoria.
Cuando hablamos de que el ayuno intermitente variable es esencialmente rotacional, quiero decir precisamente eso: romper con el carácter acomodaticio de la garantía de un horario es una agresión positiva que obliga a nuestro organismo a una constante adaptación y la imprevisibilidad lo mantiene activo y en quema constante.
Otra clave de la esencia rotacional es alternar lo mejor de cada familia dietética.
Dieta mediterránea, paleodieta, dieta cetogénica, veganismo, dieta vegetariana, dieta ayurvédica. ¿Qué sentido tiene renunciar?
¡Aprovechemos los beneficios nutricionales de cada propuesta cultural!
Una condición a señalar es guardar cuidado dentro del día con las mezclas, aunque no es malo acostumbrarnos a alternar dos sistemas el mismo día si tocan dos comidas fuertes, porque es el día del banquete, o el de las tres o cinco comidas. Porque una parte importante en el hackeo, es hacerle creer al cerebro de que nos hemos rendido. No hay temor, mañana lo vamos a quebrar y tendrá que adaptarse.
Para concluir, por favor, sé reponsable con el tema de evitar el hartazgo, no te excedas con los tiempos de ayuno y recuerda también:
No hagas ayunos extensos demasiados días seguidos. Por ejemplo, no es recomendable ir más allá de las veinte horas más de dos veces a la semana, 24 una vez a la semana y 36 a 48, de una vez al mes a una cada tres meses respectivamente.
La próxima semana vamos a por recomendaciones nutricionales específicas, ahora que conocemos lo dinámico y motivador del sistema del ayuno intermitente variable.
Mi momento actual. Tras un trimestre de incertidumbre en que había conseguido correr tres kilómetros seguidos y subir puertos de montaña prolongados a más de 6kms/h de media, tuve que coger 17 kg de precaución por si finalmente tenía una mala enfermedad. En el mejor de los casos, el proceso lo conozco, disfrutas, te pones en forma rápido y de forma sostenible y ya le ganas al cuerpo. Se llama calidad de vida. Ahora mi objetivo es forjar una fisonomía como la de Scott Adkins en su papel de Yuri Boyka. Fuerza, resistencia y fibra. Ya casi lo tenía. Ahora con una base muscular, con capacidad para correr y esprintar a más de 35 kms/h con 115kg, viene lo mejor, conciliar mis 34 años de edad biológica vs los 51 cronológicos con ese aspecto atlético que en definitiva no me resulta extraño. La solución la conozco, porque la he ido puliendo. Ahora te la presento con gusto para que puedas adaptarla a tu estilo de vida:
Ayuno intermitente variable.
Ahora puedes leer la segunda entrega del ciclo:
Dinámica nutritiva del Ayuno Intermitente Variable. (PUC II).





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