Credenciales del Reino Anarquista de la Nada es un libro que fue escrito hace más de un año, más bien dos y se presenta como un encuentro entre dos tiempos. Me explico, las cosas no eran como son ahora, que cobraría todo el sentido. Es un prefacio, una preclaridad. Guardo la entrevista filmada para editarla más adelante. Yona tuvo una idea revolucionaria y así como otras personas acatan o se quejan en voz baja, él tiró hacia adelante en un encomiable acto de valentía y dedicó a la ciudadanía este chocante, curioso y revelador tratado:
Las Credenciales del Reino Anarquista de la Nada.
Editorial Caligrama. 2024.
Y aquí surge la pregunta:
¿Es el modelo político que vivimos, supuestamente basado en la separación de poderes con una teórica independencia del Poder Judicial, una Democracia efectiva real?.
No vale que nos digan que seguimos viviendo muy bien en comparación a otros países. Lo sabían. Podíamos ser un país rico, porque generamos muchos recursos, pero nos expolian porque en la pobreza, en un marco de incertirumbre, inseguridad y un estado fallido frontera con el comunismo, de hecho ya nuestro gobierno está realizando asociaciones de nuestro país por su propia cuenta e importándole poco o nada nuestra opinión, se puede asfixiar a la socidad con mayor comodidad. Curiosamente los desoídos somos los contribuyentes que más aportamos y que somos repudiados en la formulación de las leyes y del sistema sanitario. Ante tal panorama:
¿A que ya no suena tan aberrante una propuesta o como concepto como por ejemplo: la anarquía?
Es en este momento cuando el autor empieza a hablar:
Tony- ¿En qué momento te planteas llevar adelante esta obra?
Yona-. Hola a todos, hola Toni! Fue en realidad gracias a Pablo Pimentel, que ya En Paz Descanse, que siempre le gustó mucho la literatura y me animó para que publicase algo relacionado con esto. Y así fue que tiré hacia adelante.
Tony- Es delicado hablar de estos temas en una sociedad como la nuestra en que la mano derecha no debe saber qué hace la izquierda. ¿Momentazo de decir, ahora o nunca, o una acción meditada?
Yona– No lo llamaría un ‘momentazo’. Simplemente pensé cómo se podría realizar un una nación sin gobierno, cómo hacerla real. Lo consulté con ciertos abogados y notarios. Me dijeron que no había nada que lo impidiese de esta forma, tal y como lo lo quería hacer. De hecho, ya hay naciones no vinculantes y no reconocidas. Simplemente hice un acta notarial en la que figura, y más adelante creé unas credenciales plasmadas en un libro.
Tony- ¿Existe algún precedente similar al Reino Anarquista de la Nada? ¿Es así como un vacío legal, o una normalidad en la que poca gente cae?
Yona– Sí, a ver, algo así ya hizo un poeta chileno mediante un acta notarial, hizo que la luna fuese suya. Una señora de Vigo hizo lo mismo con el Sol. Pensé,
¿Por qué no hacer yo lo mismo con todo ese resto de espacio en el que no hay ni materia sólida, ni gaseosa, ni líquida?
Por haber, no hay ni gravedad, ese espacio que hay entre estrella y estrella, entre galaxia y galaxia en el que no hay NADA. ¿Por qué no hacerlo yo nación y tener una embajada en este planeta, que es territorio de la nada? Por ejemplo, la Embajada de Brasil aquí en España es territorio brasileño y la Embajada de España en Brasil es territorio español. Pues la Embajada de la Nada aquí es territorio de la Nada. Y hay un habitante.
Tony-¿Cómo se puede obtener la nacionalidad en esta realidad jurídica del Reino Anarquista de la Nada?
Yona– La forma de obtener la nacionalidad del Reino de la Nada, bueno, es un proceso sencillo. Actualmente, al no existir un gobierno centralizado ni una burocracia compleja, la obtención de la nacionalidad es, fundamentalmente, un acto de voluntad personal.
Básicamente, la persona que desea ser ciudadano del Reino de la Nada debe simplemente autoproclamarse como tal.
Es un acto de soberanía individual; reconoces la existencia del Reino y declaras tu pertenencia a él.
No hay formularios que rellenar, no hay cuotas que pagar, ni tampoco hay requisitos de residencia física, dado que la naturaleza del territorio es la propia esencia de la nada.
Podríamos decir que es una nacionalidad metafórica, pero que se vive con total autenticidad desde el momento en que decides que esa parte del espacio, ese vacío entre las estrellas, es también tu hogar, o al menos, una parte de tu identidad.
Tony-¿Hay alguna finalidad económica, alguna previsión de dotar esos espacios nacionalizables en entes activos a nivel comercial?
Yona– Bueno, no busco nada material, ni tampoco busco poder, ni dinero, ni estatus. El objetivo es, sencillamente, una forma de cuestionar la realidad que damos por sentada. Al crear una nación sobre algo que, por definición, no existe o que no es tangible, es una invitación a reflexionar sobre las estructuras que nosotros mismos hemos creado.
Es una forma de crítica social, un ejercicio filosófico llevado a la práctica.
Quiero que la gente se pregunte por qué aceptamos ciertas convenciones, por qué fronteras imaginarias en un mapa o papeles firmados definen tanto nuestras vidas. Si la nada puede ser una nación, ¿qué dice eso sobre la solidez de nuestras propias instituciones? Es, básicamente, un recordatorio de que, a veces, las realidades más firmes son aquellas que nosotros decidimos construir.
Tony- ¿Cómo es el Reino de la Nada?
Yona– El Reino Anarquista de la Nada es inmenso. Ocupa todo el espacio, todo el vacío del universo. Es el territorio más grande que existe, porque, básicamente, abarca todo aquello que no es materia. Es un espacio que nos rodea, que está en todas partes, pero que generalmente ignoramos. Es invisible, sí, pero es real. No tiene fronteras físicas, no tiene muros, no tiene aduanas. Es un territorio que desafía nuestras nociones tradicionales de lo que es un país o un territorio soberano.
En realidad, el Reino Anarquista de la Nada es un recordatorio de que lo que no podemos ver o tocar también puede tener significado.
Tony- ¿Qué tipo de sociedad se puede construir?
Yona– En el Reino de la Nada no pretendemos construir una sociedad en el sentido tradicional.
No buscamos jerarquías, no buscamos leyes, no buscamos gobernantes.
La sociedad que se vive en el Reino de la Nada es una sociedad basada en la libertad individual absoluta, en la soberanía personal. Es una forma de convivencia que se basa en el respeto mutuo, pero sin la necesidad de un marco normativo externo que la dicte. Es una sociedad de individuos libres que reconocen la soberanía de los demás. En realidad, es una propuesta para explorar qué pasaría si elimináramos las estructuras de control que limitan nuestra autonomía.»
Tony- ¿Qué futuro le espera al Reino Anarquista de la Nada? *
Yona– El futuro del Reino Anarquista de la Nada es tan inmenso como el propio vacío que ocupa. No depende del tiempo ni del espacio. Mientras haya personas dispuestas a cuestionar lo establecido, mientras haya alguien que se atreva a pensar en alternativas, el Reino de la Nada seguirá existiendo. Es una semilla, una idea que se planta en la mente de quienes están abiertos a ella. No sé qué forma tomará, ni si llegará a tener algún tipo de reconocimiento formal —que, por otro lado, es algo que personalmente no me quita el sueño—, pero sí sé que es un espacio de libertad que siempre estará ahí para quien decida habitarlo.»
¡Muchas gracias por tu paciencia, Yona!
He de confesar a nuestros queridos lectores que cuando realizamos esta entrevista no habían estallado los últimos escándalos de corrupción del gobierno vigente, pero no se respiraba un clima de confianza en un contexto político que se ha ido desinflando tanto a nivel de preparación intelectual, como de clase, en tanto que estamento presuntamente representante de una ciudadanía de un reino al que le está fallando.
¿Es hora de plantearse alternativas? Por qué no, un Reino Anarquista de la Nada.
* Habla con Yona y tramita tu proceso de nacionalización. Tal vez en ese espacio, no exista ni la censura ni la cancelación. Es posible que haya coherencia en las leyes, confianza en la seguridad y fe en sus representantes. Entre tanto, hoy, 20 de abril de 2026, dos años después de la publicación de la obra ya no tememos por nuestro porvenir a nivel nacional, sino a las consecuencias a nivel internacional de las frivolidades de un presidente que va dando tumbos por el mundo hacia sistemas algo disimilares en sus planteamientos filosóficos, a la democracia en la que nacimos y crecimos. Poco importa que un juez dicte una sentencia, o unas cuantas. Que se cometan tropelías por negligencia grave y no suceda nada.
¿Conoces a Yona?
¡No te pierdas una breve reseña personal de la obra!:




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